Isabel Tamayo, viuda de Diego Salazar, residente en su Venta de Lencero, dio su poder cumplido a su hija Juana de Salazar, vecina de la nueva ciudad de Veracruz, generalmente para en todos sus pleitos, causas civiles y criminales, y para que pueda recibir y cobrar cualesquier maravedís, pesos de oro, plata, joyas, esclavos, mercaderías, derechos y acciones, y otros bienes que le debieren; y de lo que recibiere y cobrare, pueda dar las cartas de pago, finiquito y lasto que convengan.
Diego de Salazar, dueño de la Venta de Lencero, vende a Francisco Hernández de la Higuera, vecino de esta provincia, un esclavo negro, bozal, llamado Antón Mandinga, de 20 años de edad, poco más o menos, por el precio de 390 pesos de oro común, horros de alcabala.
Diego de Salazar, dueño de la Venta de Lencero, se obligó a pagar a Luis de Abreu, vecino de San Juan de Ulúa, 135 pesos de oro común, por razón y precio de una pipa de vino que le vendió, dos meses después de la fecha de esta escritura.
Diego de Salazar, dueño de la Venta de Lencero, dijo que Francisco Carreño, maestro de azúcar del ingenio de Francisco Hernández de la Higuera, le prestó 200 pesos de oro común y como garantía de pago le dejó empeñada una esclava negra llamada Isabel, y asimismo, se obligó a pagar el adeudo para fines de junio de 1602.
Diego de Salazar, dueño de la Venta de Lencero, se obligó a pagar al capitán Salvador de Acosta 340 pesos de oro común que restan del valor de un esclavo negro llamado Antonio, seis meses después de la fecha de esta escritura.
Antonio Hernández, Clemente Ortiz, Diego de Salazar, Lucas Durán y don Teodoro de la Cruz, Gobernadores pasados del pueblo de Tlacolula, dijeron que desde hace 8 meses se encuentra recluido en la cárcel don Domingo Sánchez, a resultas de habérsele huido un reo que solo y suelto conducía por la cordillera de las Vigas hasta Perote, nombrado Lorenzo Justiniano Valverde, y habiendo justificado no tener delito alguno en la fuga, pues aseguró fue causada por la inadvertencia del justicia de las Vigas y de no darle otros topiles que lo acompañaran, o habérselo entregado amarrado o con prisión, por lo que el señor Subdelegado, encargado de la averiguación del caso, accedió a excarcelarlo bajo fianza, por lo que los otorgantes señalan que reciben bajo fianza a dicho Domingo y se obligan a presentarlo cuando las autoridades se lo soliciten.
Isabel Tamayo, viuda de Diego Salazar, residente en la Venta de Lencero, como principal deudora, y Alonso Martínez, dueño de su recua, vecino de Los Ángeles , como su fiador, juntos y cada uno de por sí, se obligaron a pagar al Capitán Andrés de Acosta y a Juan Martínez, vecinos de la ciudad de México, 360 pesos de oro común, precio de una negra llamada Juliana, de nación Angola, para fin del mes de marzo de 1620, todos juntos en una paga.
Salvador de Acosta, capitán de Negros, vende a Diego de Salazar, dueño de la Venta de Lencero, un esclavo negro llamado Antonio, bozal, de tierra Jolofo, de 24 años de edad, poco más o menos, por el precio de 400 pesos de oro común.
Diego de Salazar, dueño de la Venta de Lencero, se obligó a pagar a Juan de Nieves 400 pesos de oro común, precio de un negro esclavo nombrado Gaspar, que le vendió en este pueblo para fines de enero de 1606.
Diego de Salazar, dueño de la Venta de Lencero, dio su poder cumplido a Antonio de Vega, vecino de la ciudad de México, para que en su nombre pueda tomar a daño en plata, oro y otro género que le pareciere, hasta la cantidad de 392 pesos de oro común.