Felipe de Zárate, viudo de Rosa de Escobar, vecino del pueblo de Naolinco, se compromete a contraer nupcias con María Francisca [de] Uriza, hija legítima de Antonio Damián de Uriza y Micaela de Guevara, difunta, para lo cual entregará de dote la décima cantidad de sus bienes, equivalentes a 200 pesos de arras.
Doña Lucía Juliana de Heredia, vecina de Naolinco y residente en este pueblo de Jalapa, hija de don Gaspar de Heredia y doña Margarita de Acosta, difuntos, otorga su testamento donde declara fue casada con don Antonio Damián de Uriza, ninguno de los 2 llevó capital al matrimonio, procrearon 5 hijos de los que 2 murieron, dentro de sus bienes están las tierras que se llaman proindivisas y que nombran de los Acosta, nombra albaceas y heredero a sus hijos Rosalía Antonia, Bernarda Antonia y Antonio Rivera.
Don Manuel Eugenio de Acosta, don Antonio Damián de Uriza, doña Lucía Juliana de Heredia y doña Ignacia de Heredia, hijos legítimos y herederos de don Manuel de Acosta, quien fue dueño de los trapiches de Concepción, San Diego y Tenampa, y de otras tierras más, otorgan poder especial al Bachiller José Nicolás de Acosta, junto con don Lorenzo Benito Álvarez de Guzmán, para que pueda dividir, vender o traspasar las citadas tierras.