Felipe de Rivera e Ignacia Luis de León, hija legítima de Agustín Luis de León y de la difunta Jacinta Antonia de los Reyes, junto con su hermano José Antonio Luis de León, con nombramiento de albaceas de dicha difunta, venden a don Benito Posadas, vecino del pueblo de Jalapa, una casa de palos y techada de tejas, labrada en un solar de 18 varas de frente y 37 varas de fondo, linda al norte con dicho Benito, al sur con casa y solar de Felipe de Acosta, al oriente con solar del mismo Acosta y al sur con callejón y casas de don Bartolomé Salvo, en la cantidad de 150 pesos.
El Sargento Agustín Luis de León, vecino de este pueblo de Jalapa, Maestro carpintero, hijo legítimo de los difuntos José Luis y María de Guzmán, otorga poder para testar y nombramiento de albaceas a doña Jacinta Antonia de los Reyes, su legítima mujer, junto con Felipe de Rivera, su yerno y José Antonio Luis de León, su hijo, y como herederos al citado José Antonio Luis de León e Ignacia, casada con Felipe de Rivera, sus hijos legítimos.
Doña Jacinta Antonia de los Reyes, viuda de Agustín Luis, junto con José Antonio Luis de León, hijo legítimo de ambos, los dos como albaceas testamentarios, venden a Felipe de Acosta, vecino de este pueblo, una casa ubicada en este pueblo, de paredes y tejas con una cornisa, la cual linda por el sur con casa que fue de Diego Molina, por el oriente con solar del que compra, por el poniente con casa que fue de Felipe Vicente y por el fondo con un pedazo de solar que les queda a los que venden, la venden en la cantidad de 500 pesos.