Antonio Jiménez, vecino del pueblo de Jalapa, hijo legítimo de padres difuntos, casado con Juana de Amaya, realiza testamento, en el cual nombra como albaceas a su citada esposa, en compañía de Antonio Díaz Parraga, su yerno, y como herederos a sus 9 hijos.
Antonio Jiménez, natural de Jalapa, hijo legítimo de Antonio Jiménez y de Antonia García de la Cruz, viudo de Juana de Amaya, otorga poder para testar y nombramiento de albaceas a sus hijos Justo, Tomás y José Antonio, y como herederos a sus hijos ya citados, junto con Antonia, María, Rita, José Román y Mateo Antonio, sus demás hijos legítimos.
Antonio Díaz Parraga, vecino de San Juan de los Llanos, hijo legítimo de Roque Díaz Parraga y María González Carrillo, difuntos, y Antonia Josefa Jiménez, vecina de este pueblo, hija legítima de Antonio Jiménez y Juana de Amaya, vivos, se otorgan poder para testar el uno al otro, así como albaceas testamentarios, y como herederos universales a Roque de 11 años, Laureano de 9 años y Mariano José de 7 años.
Tomás Jiménez, natural y vecino de Jalapa, hijo legítimo de Antonio Jiménez y de Juana de Amaya difuntos, otorga poder para testar a su esposa María Sarabia, a su hijo Pedro Jiménez y a su yerno don José Becerra, para que después de fallecido ordenen su testamento. Declara fue casado en primeras nupcias con María del Rosario de los Reyes con quien tubo por hijo a Pedro Jiménez, y en segundas nupcias con la referida María Sarabia con quien tiene por hijos a Petrona Jiménez casada con don José Becerra, a Tomás Antonio Jiménez casado con doña María Antonia Caballero, Alfonso Jiménez, soltero, María Gertrudis Jiménez, doncella, Albina Francisca Jiménez de 12; Mariana de 7, Josefa de 5, y José de 2 años. Nombra como albaceas a sus apoderados y como herederos universales a sus hijos.