Don Carlos José Garzón, albacea de los difuntos don Miguel de Villalpando y doña Dominga Antonia de Ayala, vecino del pueblo de Jalapa, tutor de los menores don Juan de Villalpando y Pedro de Villalpando, vende a don Manuel Barroso y doña Casilda de Villalpando, una casa de paredes, techada de madera y teja, la cual linda al norte con la Calle Real que da a la Plaza Pública y sale por el camino de Veracruz, al oriente con casa de Pedro Cano, al sur con solar de Miguel Gómez y al poniente con casas de Bartolomé Salvo, en la cantidad de 1, 650 pesos.
Jerónimo de Ayala, José de Ayala, doña Teresa de Ayala, doña Dominga Antonia de Ayala, mujer de don Miguel de Villalpando y doña María de Ayala, mujer de don Manuel de Morales, hermanos, hijos y herederos de los difuntos Lucas Francisco de Ayala y doña Teresa de Castro, venden a doña Juana Morales, vecina del pueblo de Jalapa, una casa y solar que heredó de sus padres, la cual mide 22 varas de frente, linda al sur con la calle que sale para la Nueva Veracruz y casa del dicho Villalpando, al oriente con un solar, al norte con el caño que baja del Arroyo de Xallitic y al poniente con el mesón de Bartolomé Salvo, en el precio de 300 pesos de los cuales quedan cargados a la casa 59 pesos 4 reales para las misas por el alma de Juan de Olmedo, 76 pesos 4 y medio reales a la Cofradía del Santísimo Sacramento cada año y 173 pesos y siete y medio reales a los vendedores.
Doña Dominga Antonia de Ayala, vecina del pueblo de Jalapa, con licencia expresa de don Antonio Primo de Rivera, Alcalde Mayor y Capitán de Guerra de esta jurisdicción de Jalapa, y a nombre de sus hijos legítimos y herederos de su difunto esposo don Miguel de Villalpando, vende a don Pedro Cano, natural de los Reinos de Castilla y vecino de este pueblo, un pedazo de solar con 17 ½ varas de frente y 44 varas de fondo, ubicado en este pueblo, el cual linda al norte con casa que fue de Ramón de Osorio, al oriente con casas y solar de don Francisco de Ortega, un callejón y arroyo de Techacapa en medio, al sur con solar de Miguel de Corta y al poniente con solar de la misma otorgante, al precio de 425 pesos.
Doña Juana de Castro, viuda de Sebastián de la Peña, hija legítima de los difuntos Francisco de Castro y de doña María de Medina, albacea de su difunto marido, realiza testamento, en el cual nombra como albacea al hermano mayor que es o fuere del convento de San Francisco, y como herederas a Ana María Barradas, Dominga Antonia de Ayala y Margarita de Castro, sus sobrinas.