Juan Martín Blanco y Catarina García, su legítima mujer, vecinos de este pueblo de Jalapa, otorgan poder especial a don Gregorio de Meza y Ascanio, vecino de esta jurisdicción, para que en su representación prosiga y acabe una demanda que Antonio Cayetano y José Teodoro García, hermanos de la citada Catarina García, han interpuesto, demandando bienes del difunto Diego García.
Antonio Cayetano, Francisco y José Teodoro García, y Juan Martín Blanco, vecinos de este pueblo de Jalapa, y herederos de Diego García, su difunto padre, se comprometen a respetar y hacer valer el testamento que su finado padre dejó.
Diego García, vecino de este pueblo de Jalapa, natural del pueblo de Naolinco, con asistencia en el rancho de Atezca, casado en primeras nupcias con Josefa Sayago, en segundo matrimonio con Catarina María Pérez, difunta, y en tercer matrimonio con Elena de la Calle Roldán, realiza testamento, en el cual nombra como albaceas y tenedores de bienes a Gregorio de Aguilar, vecino de este pueblo y asistente en el trapiche de Jilzapoapan, junto con José Teodoro García, su hijo, y como herederos a Catarina, Antonio, José, Juan Cayetano, hijos legítimos del segundo matrimonio, junto con Francisco García, su nieto, y los del tercer matrimonio José Teodoro García y Juan Teodoro García.
Don José Antonio Alfonseca, vecino del pueblo de Naolinco y residente en Jalapa, apoderado de su suegro don Felipe Nicolás de Acosta, otorga poder general para que los defienda en el pleito que sostienen ambos en la Real Junta de Bienes ocupados de dicha ciudad, por el “descubierto” en que salieron don José Teodoro García, así como para que cobre a todas las cantidades de pesos, oro, plata, joyas, esclavos y géneros que le deban.
José Teodoro García, hijo legítimo, heredero y albacea de Diego García, otorga libertad a Eusebio, mulato simple.
Don Luis de Acosta y don Felipe de Acosta, hermanos y dueños de rancho de ganado mayor en esta jurisdicción, vecinos de Naolinco, otorgan poder especial a don José Teodoro García, vecino de la Antigua Veracruz, para que en sus nombres los obligue como sus fiadores a favor de la Real Hacienda, con motivo de la intención de comprar la hacienda de ganado mayor nombrada San Juan, que fue de doña Joaquina de Soto, ubicada en términos de la jurisdicción de la Antigua Veracruz, en 14 mil pesos que a censo redimible y con obligación de 5 % anual, tiene tratada comprar, obligándose el mismo como principal deudor.
Don José Teodoro García, vecino de esta Villa de Jalapa, marido de doña María Dolores de Acosta, hija y heredera de don Manuel Eugenio de Acosta, otorga poder especial a don Antonio Cagigas, de esta propia vecindad, para que en nombre de su citada esposa, comparezca en el inventario y juicio divisorio de bienes de su difunto padre, realizado en el Juzgado Real Ordinario de esta villa.