Inventario de los bienes que quedaron por muerte de Alonso Hernández, hijo legítimo de Juan Hernández y de Juliana Ruiz, vecino que fue de Huejutla. En el testamento presentado, se señala como albaceas a Alonso Ortiz de Zúñiga y Panes, dueño del trapiche nombrado Guapetlaco [Huapetlaco], de la jurisdicción de Mextitlán, y don Alonso de Zúñiga y Bocanegra; y como heredero al padre Juan de Galindo; Lucrecia, esclava, y Nicolás de Lara Moreno.
Francisco Luis, vecino de Jalapa, vende al capitán Cristóbal Román, Juez de caminos, vecino de Jalapa, una negra llamada Lucrecia, de nación Angola, de 20 años de edad, poco más o menos, con las tachas que tuviere, sin asegurarla de cosa alguna ni defecto, sino tan solamente de ser esclava sujeta a servidumbre, por el precio de 470 pesos de oro común.
Manuel Hernández, tendero, vecino de Jalapa, vende a Cristóbal de Lozana Salazar, de la misma vecindad, una negra llamada Lucrecia, de nación Angola, de 23 años de edad, poco más o menos, con un hijo suyo, mulatillo, esclavo, de 5 a 6 años de edad, libres de hipoteca, empeño ni enajenación, sujetos a servidumbre, por el precio de 405 pesos de oro común, horros de alcabala.
Juan García Rubio, platero, vecino de la ciudad de México, se obligó a pagar al Capitán Miguel Pinto de Mota, mercader de negros, 430 pesos de oro común, precio de una negra llamada Lucrecia, bozal, de nación Angola, en esta manera: 215 pesos para fin del mes de marzo de 1620, y los 215 pesos restantes, para de allí en un año corrido.
Bartolomé López, vecino de Jalapa, vende a Diego González una esclava negra nombrada Lucrecia, por el precio de 450 pesos de oro común; los cuales, el segundo se obligó a pagar para el día de Pascua de la Navidad del presente año.
El Capitán Miguel Pinto de Mota, mercader de negros, vende a Juan Ortuño, vecino de Jalapa, una negra llamada Lucrecia, de nación Angola, de 25 años de edad, bozal, sin asegurarla de tacha ni enfermedad alguna, libre de hipoteca, empeño y enajenación, por el precio de 400 pesos de oro común.
Francisco González Gallón, mercader de negros, vecino de la villa de[del] Conde, vende a Francisco Hernández de la Higuera, residente en su ingenio de azúcar, dos negras esclavas llamadas María y Lucrecia, de nación Angola, de 20 años de edad cada una, con las faltas y enfermedades que tuvieren, sujetas a servidumbre, libres de hipotecas, empeño y enajenación, por el precio de 380 pesos de oro común cada una.
Juan de Sosa del Castillo, vecino de Jalapa, haciendo de deuda ajena suya propia, y en nombre de María López, de color morena, residente en la Venta de la Rinconada, se obligó a pagar a Mateo Jorge 420 pesos de oro común, precio de una esclava negra nombrada Lucrecia, de nación Angola, seis meses después de la fecha de esta escritura.
Jacinto Pérez Padrón, vecino de esta villa, como albacea testamentario de María [de] Ferrera, viuda que fue del Regidor Juan Francisco Ramírez, vecino de esta villa, hace inventario de los bienes que quedaron por fin y muerte de dicha María [de] Ferrera. Entre los bienes destacan una casa de piedra con cocina en solar de 50 varas, que linda por el oriente con solar del Licenciado Juan [de Yáñez] Ortega de la Paba [Pava], Cura Beneficiado de esta villa, calle de San Juan en medio; y por el poniente con solar de los herederos de Salvador de Brito. Cuatro solares en el cerro de la Peñuela y un horno de hacer cal. Un negro llamado Antón Angola, de sesenta y cinco años, y una negra nombrada Lucrecia Angola, de sesenta años, entre otros bienes.
DOMINGO ANTONIO GÓMEZ, ESCRIBANO REALJuan de Sosa del Castillo, mercader, vecino de Jalapa, vende a Bartolomé de Contreras una esclava negra llamada Lucrecia, de nación Angola, de 20 años de edad, poco más o menos, por el precio de 450 pesos de oro común.