Josefa Lagunes, natural del pueblo de Naolinco y vecina del pueblo de Jalapa, hija legítima de los difuntos José Lagunes y Antonia Pérez, otorga poder para testar a Manuel José de Acosta, nombrando como heredera a la cofradía de la iglesia del Ingenio Chico.
Inés Gutiérrez, soltera, vecina de este pueblo, otorga que vende a doña María Serdán Ponce de León, mujer de don Lucas José Barradas, vecinos de este pueblo, una casita de palos con un pedazo de solar que tiene 30 varas de frente y 35 de fondo, que linda por el sur con solar y casa de Manuel José de Acosta, por el norte con el cementerio del convento de San Francisco, y por el oriente con la cerca de la huerta de dicho convento, y del otro lado con casas de don Juan Ricardo de Guzmán. Lo vende en 125 pesos.
Doña María Manuela de Acosta, viuda de Manuel José de Acosta, vecina de este pueblo de Jalapa, dijo que su hijo José Felipe de Acosta compró unas mulas en 600 pesos al fiado, quedando la otorgante por su fiadora, las cuales están embargadas, por lo cual otorga poder especial a don Sebastián de Eguía, vecino de México, para que parezca ante el juez encargado del embargo de dichas mulas y represente las causas que acaecen para ser preferida y pagada la deuda y que la otorgante no gaste cosa alguna.
Don Manuel José de Acosta, dueño de recua y vecino del pueblo de Jalapa, vende a doña María Serdán Ponce de León, una casa que tiene en este pueblo, de palos cubierta de tejas, con su correspondiente solar que tiene 15 varas de frente con la calle que baja al molino de don José Antonio de Santa Ana y del otro lado casa de don Juan Ricardo de Guzmán por el poniente, al norte con casa y solar de dicha María, al sur con casa y solar de Pedro de Guevara, al oriente que es el fondo con las huertas del convento de San Francisco, al precio de 170 pesos.
Miguel Romero de Acosta, vecino de este pueblo de Jalapa, hijo legítimo de Juan Romero de Acosta y de Maríana Terrazas, realiza testamento, en el cual nombra como albacea a Juana de Meléndez, su esposa, en compañía de Juan Romero de Acosta, hermano del poderdante, y como herederos nombra a María Manuela, casada con Manuel José de Acosta, Antonia Romualda y Margarita de Jesús, sus hijas legítimas.
Pedro Bravo de Alarcón, vecino de este pueblo de Jalapa, otorga que se obliga a pagar 300 pesos a la Cofradía de Nuestra Señora del Carmen de esta parroquia, de hoy en 9 años pagando rédito de 5 % anual, cantidad que el otorgante quedó a deber a su amo don José Robledano y por su voluntad, éste lo obligó a pagársela a dicha cofradía. Como seguro de la deuda hipoteca un potrero en la jurisdicción de Chiltoyac y media caballería de tierras que esta a su linde, que lindan por el norte con tierras que eran de Manuel José de Acosta, por el poniente con tierras de La Estanzuela, por el sur con tierras del Castillo, y por el oriente con Barranca de Sedeño.
Doña Josefa de Acosta, don Manuel José de Acosta y en representación de don Felipe de Acosta, difunto, y demás herederos de don Manuel de Acosta, dueño que fue de los Trapiches de la Concepción y San Diego en la Cañada de Naolinco, otorgan poder al Licenciado don José Francisco Ruiz Cañete, Abogado de la Real Audiencia de esta Nueva España, para que en nombre de los otorgantes haga transacción y concierto con los herederos de don Ventura de Acosta, quien tenia bajo su cargo dichos trapiches.
Don José de Ayala, vecino de Coatepec, como marido de doña María Cardeña, vende a don Pedro de Guevara, de esta vecindad, un solar de 19 varas de frente que lo hace con la calle que baja para el molino de don José Antonio de Santa Ana por el poniente; por el sur con solar de Luis Domínguez; por el norte con solar de don Manuel José de Acosta, y por el oriente con la huerta del Convento de Nuestro Padre San Francisco. Lo vende por precio de 125 pesos.
Doña Josefa de Acosta, viuda del Capitán don Nicolás de Guevara, vecina de Naolinco, doña María de Acosta, mujer legítima de don Bartolomé de Borja, doña Manuela de Acosta, doncella, don Felipe de Acosta, por sí y en nombre del Licenciado don José de Acosta, Clérigo Presbítero, domiciliario de este Obispado de la Puebla de los Ángeles, ausente, y Manuel José de Acosta, vecinos, mayores de 25 años e hijos y herederos de don Manuel de Acosta, difunto; otorgan poder especial a don Pedro de Senande, para que pida y suplique al señor juez, se avalúen y rematen unas tierras proindiviso en la cañada llamada Naolinco, las cuales ha administrado don Ventura de Acosta.
Don Pedro de Guevara, como principal, junto con don Bernardo Cardel, su fiador, vecinos del pueblo de Jalapa, deben y se obligan pagar a los albaceas y herederos del difunto don Manuel José de Acosta, la cantidad de 1, 120 pesos, junto con 56 pesos 2 reales de réditos de un año, que generan un total de 176 pesos 2 reales de réditos, cantidades que pagarán en el periodo de 1 año.