Cristóbal López, vecino de esta provincia, se obligó a pagar a Fernando Báez, o a quien su poder hubiere, 455 pesos y 3 tomines de oro común, precio de un esclavo que le vendió Diego de Albuquerque en 460 pesos, de los cuales sólo pagó la alcabala, y el resto se lo dará para el 15 de marzo 1609, todos juntos en una paga.
Martín Bernal, dueño de sus carros, estante en Jalapa, se obligó a pagar a Cristóbal López, vecino de esta provincia, 144 pesos y 4 tomines de oro común, por razón y precio de 20 arrobas de fierro labrado en clavos y llantas, nueve meses después de la fecha de esta escritura.
Francisco Melo, con poder de Antonio de Acosta, mercader de negros, vende a Cristóbal López, vecino de esta provincia de Jalapa, un esclavo llamado Francisco, de nación Angola, de 20 años de edad, poco más o menos, por el precio de 370 pesos de oro común.
Cristóbal López, vecino de esta provincia, se obligó a pagar a Duarte López, de Lisboa, mercader de negros, 420 pesos de oro común, precio de una negra llamada María, de nación Angola, para el fin del mes de enero de 1612.
Cristóbal López, vecino de la provincia de Jalapa, se obligó a pagar a Diego Juárez, mercader de negros, 390 pesos de oro común, precio de un esclavo negro llamado Ventura, de nación Angola, para fin del mes de abril de 1614, todos juntos en una paga.
Juan Martín, El Viejo, maestro de albañilería, vecino de la provincia de Jalapa, se obliga de pagar a Cristóbal López, de la misma vecindad, 400 pesos de oro común, precio de un esclavo negro llamado Simón, de nación Angola, que le vendió en este pueblo.
Jorge Hernández, vecino de Jalapa, vende a Cristóbal López, vecino de Jalapa, una negra llamada Lucía, de nación Angola, de 17 años de edad, libre de hipoteca, empeño y enajenación, por el precio de 320 pesos de oro común.
Melchor de los Reyes, carpintero, y Francisco García, herrero, vecinos de esta provincia, formaron una compañía sobre una fragua, fierro, herramientas y seis esclavos que ambos compraron a Cristóbal López, vecino de la provincia de Jalapa, por tiempo de 15 meses, y en todas sus ganancias y deudas han de ir por mitad.
Baltazar Vázquez de Herrera, residente en esta provincia, dueño del ingenio de Nuestra Señora del Socorro, se obligó a pagar a Cristóbal López, vecino de esta provincia, 531 pesos de oro común, de cierta cantidad de fierro labrado, cuatro meses después de la fecha de esta escritura.
Francisco Martín Espejel, dueño de sus carros, vecino de la ciudad de México, se obligó a pagar a Cristóbal López, vecino de Jalapa, 401 pesos de oro común, precio del fierro labrado que el susodicho le vendió en su fragua, de esta manera: 201 pesos para fin de febrero de 1608 y los 200 pesos restantes para fin de abril del año citado, todos juntos en una paga.