Antonio José Alfonso Márquez Gallardo, maestro de sastre, natural del puerto de Santa María y vecino de este pueblo, hijo legítimo de Juan Francisco Alfonso Márquez, difunto, y de doña Dionisia María Gallardo, casado con doña Nicolasa Muñiz de Cámara, otorga su testamento; nombra albacea testamentaria y como heredera universal a Juana Nicolasa, de 1 año y medio, su hija legítima.
Antonio Gallardo, vecino de Jalapa, otorga poder especial a don Alonso de Céspedes, vecino de la Ciudad de la Nueva Veracruz y residente en este pueblo, para que representándolo como marido de doña Nicolasa Antonia de la Trinidad Muñiz de Cámara, cobre al padre de la citada Nicolasa, la cantidad de 851 pesos 2 y medio reales, correspondientes a parte de la herencia de su madre doña Josefa Piñero, la cual dividieron entre Nicolasa y su hermana doña Ignacia de Herrera.
Francisco Muñiz de Cámara, vecino de este pueblo de Jalapa, vendió a Juan de Quero, vecino de la Ciudad de Veracruz, una casa alta de paredes y madera, cubierta de azoteas, en la cantidad de 800 pesos, mismos que se obliga a entregar a Nicolasa [Antonia] de la Trinidad [Muñiz de Cámara], hija menor de su difunta esposa Josefa Piñero, pero de dicha cantidad adquirió una casa de paredes, cubierta de tejas, ubicada en este pueblo, a doña Inés de Lezama, viuda de don Domingo Navarrete, con un gravamen de 500 pesos cargados al convento y religiosos de San Francisco, para lo cual se obliga como fiador principal a cubrir el adeudo indicado en escritura de hipoteca de dicha casa.
El Alférez Real Laureano Fernández de Ulloa, vecino del pueblo de Jalapa, se obliga a tener y reconocer la cantidad de 500 pesos de censo principal, que se cargaron a unas casas que fueron de doña Nicolasa Muñiz de Cámara, viuda de Antonio Gallardo y ahora mujer de Ignacio Basilio Castillo, pagando los réditos que le correspondan.
Don Francisco Muñiz de Cámara, debe a su hija doña Nicolasa Antonia de la Trinidad Muñiz de Cámara, la cantidad de 851 pesos 2 y medio reales, de la parte que le corresponde por herencia de su madre doña Josefa Piñero, pero como no cuenta con el dinero, don Francisco Muñiz da a su hija una casa ubicada en este pueblo de Jalapa, que hace frente con la calle que sale a la plaza, linda al oriente con la Plazuela del Rey, al norte con casa de Juana y don Juan José de Arpide, al poniente con casa que fue de don Diego Domínguez y al sur con casa del Capitán Manuel de Olmedo, con las condiciones de que se haga cargo de la hipoteca y réditos de 500 pesos que debe al Síndico y Religiosos del Convento de San Francisco y no venda la casa sin su autorización.
Antonio Gallardo y doña Nicolasa Antonia Muñiz de Cámara, vecinos del pueblo de Jalapa, se obligan a pagar a don Alonso de Céspedes, vecino de la Ciudad de la Nueva Veracruz, la cantidad de 450 pesos 6 reales, en el periodo de 3 meses en que llegue al Puerto de Veracruz la primera flota de los Reinos de Castilla y para asegurar esta deuda, Nicolasa hipoteca su casa ubicada en este pueblo que le cedió su padre por dote, la cual hace frente con la de Juan de Quiñones, en la calle que sube de esta plaza para la del Rey.