Don Sebastián Barradas, natural del pueblo de Naolinco, hijo legítimo de los difuntos don Miguel de Barradas y doña Melchora Méndez, otorga poder para testar a doña Catarina Galindo de Chávez, su legítima esposa, en compañía de don Juan Antonio de Zavalza, don Blas Fernández y don Juan de Lezama, su compadre, así como albaceas testamentarios, y como herederos a sus 7 hijos legítimos.
Juana Domínguez, natural del pueblo de Naolinco, viuda de Eugenio de Rivera, hija legítima de los difuntos Diego Domínguez y Melchora Méndez, otorga su testamento; nombra como albaceas a su hijo Pedro y como herederos a sus hijos Felipe, Faustina Gertrudis, Juan Eugenio, Josefa Javiera, María de Jesús, Felipa de la Trinidad, Marcela y Pedro.
Sebastián de Barradas, vecino de este pueblo de Jalapa, hijo legítimo de los difuntos Miguel de Barradas y doña Melchora Méndez, casado con doña Catarina Galindo de Chávez, a quien otorga poder para testar y nombramiento de albaceas en compañía de don Juan Antonio Zavalza y don Blas Fernández Álvarez, vecinos de este pueblo y como herederos a Manuel, Ignacio, Gertrudis, Josefa, Juana, José y Sebastián sus hijos legítimos.