Doña Felipa Roso, de esta vecindad, viuda del finado don Miguel Barradas, debe a las herederas del difunto don Juan de Bárcena, la cantidad de 229 pesos 5 reales y 3 cuartillas, que el difunto le suministró para una fianza que dejó pendiente Barradas, y otras partidas cortas que después le suplió para manutención de su familia, cantidades que se obliga a pagar en término de cinco años contados desde esta fecha, hipotecando para ello una casa de paredes cubierta de madera y teja de edificio bajo, situado en la segunda cuadra de la Calle de la Amargura de esta Villa.
Doña Felipa Roso, de esta vecindad, viuda de don Miguel Barradas, que fue de este comercio, otorga que ha recibido de don Juan Francisco de Noriega, de esta vecindad, la cantidad de 209 pesos y 4 reales, mismos que le prestó en varias partidas para la subsistencia de su familia, los cuales se obliga a pagar en un término de 5 años, contados desde esta fecha, hipotecando para ello dos casas de paredes de edificio bajo, cubiertas de madera y teja, la primera ubicada en la segunda cuadra de la Calle de la Amargura, y la otra situada en la segunda cuadra de la Calle del Ganado que antes fue mesón, obligándose a no vender ni enajenar hasta que la deuda este pagada.
Tomás Barradas, Miguel Barradas, Juan Barradas, junto con otros herederos legítimos de Dionisio Barradas y María Muñoz Maldonado, sus difuntos padres, venden una esclava negra de nombre María José, de 22 años, a doña Antonia Felipa de Acosta, vecina de este pueblo de Naolinco, en el precio de 350 pesos de oro común.
Don Tomás Rubio Roso, vecino y del comercio de esta Villa, dijo que en el mes de octubre de 1794 recibió 900 pesos del Cura Párroco de la Doctrina de San Francisco Actopan, perteneciente a la Hermandad de Ánimas de aquella iglesia, por tiempo de 5 años y obligación de réditos a razón del 5 % anuales, con hipoteca expresa de una casa que posee en esta Villa y fianza de don Marcos Rubio Roso, y por cuanto son cumplidos dichos 5 años otorga que reconoce y carga de nuevo sobre la expresada casa los dichos 900 pesos con igual obligación de réditos a favor de la misma hermandad y del nominado párroco, desde ahora tantas veces como años excediere hasta que tenga efecto la devolución de dicha cantidad; como seguro de la deuda hipoteca una casa y otorga como fiador a don Miguel Barradas.\t
Don Miguel Barradas, de esta vecindad y comercio, ha recibido del Señor Cura Párroco de esta Villa, a quien corresponde el patronato de la obra pía de memoria de misas que fundó don Antonio Primo de Rivera, la cantidad de 500 pesos de principal en calidad de depósito irregular por tiempo y espacio de 5 años contados desde hoy día, obligándose a pagar anualmente 5 % de réditos y como seguro del principal y sus réditos hipoteca una casa mesón ubicado en el Barrio de Arriba en la tercera cuadra de la Calle del Ganado de esta Villa.\t
Antonia Ortiz, viuda de Juan Lázaro, vecina de esta Villa, albacea y una de las herederas del Presbítero don José Mariano de Ayala e Hidalgo, revoca el poder otorgado a don Miguel Barradas y otorga poder especial a don Domingo Manuel Cortés, de esta vecindad, para que en nombre de la otorgante concluya la testamentaria de dicho difunto instituyente y para que cobre todas las cantidades de pesos de oro, plata, joyas, mercaderías, frutos, géneros, bienes y efectos de cualquier especie que le deban, así como también, la defienda en todos sus pleitos, causas y negocios civiles o criminales, eclesiásticos y seculares.
Sebastián de Barradas, vecino de este pueblo de Jalapa, hijo legítimo de los difuntos Miguel de Barradas y doña Melchora Méndez, casado con doña Catarina Galindo de Chávez, a quien otorga poder para testar y nombramiento de albaceas en compañía de don Juan Antonio Zavalza y don Blas Fernández Álvarez, vecinos de este pueblo y como herederos a Manuel, Ignacio, Gertrudis, Josefa, Juana, José y Sebastián sus hijos legítimos.
Don Francisco González, de esta vecindad y comercio, dio a don Antonio Velasco Quiroz, Ministro Hermano Mayor y apoderado general del Venerable Orden Tercero de San Francisco de esta ciudad, la posesión real, actual y corporal vel quasi de una casa, situada en la calle de la Amargura en la segunda cuadra, ubicada en sitio propio, que linda con por el oriente con las de las señoras Caminos; por el poniente, calle en medio, con casa de la cofradía de Nuestro Padre Jesús; por el norte con casa de la viuda del difunto don Miguel Barradas; y por el sur con casa de doña Guadalupe Hernández; cuya casa el nominado González la tenía en su poder perteneciente al finado don José Fernández de Castañeda. Y estando presentes en la mencionada casa y en señal de verdadera posesión entró por la mano al señor Velasco Quiroz, quien la aprehendió a nombre de la Venerable Mesa, se paseó por las piezas, abrió y cerró sus puertas y ventanas con sus llaves e hizo otros actos de posesorios sin contradicción de persona alguna.
ANTONIO MARÍA BUENABAD, ESCRIBANODon Julián Domínguez, vecino del pueblo de Naolinco, otorga poder especial a don José María Quijano y Álvarez, vecino de la Capital de México, para que en su representación comparezca en la Audiencia Nacional a representar y deducir sus derechos en el juicio de apelación que ha interpuesto y existe sentencia definitiva que en su contra promovió Miguel Barradas, de esa misma vecindad, en representación de su esposa María Josefa Librado, sobre anular la venta que a su padre le fue hecha por Pedro Romero de una huerta.
Don José Fernández de Castañeda, de este comercio y vecindad, declara que debe y se obliga a pagar a la Cofradía de la Pura y Limpia Concepción la cantidad de 120 pesos, 100 pesos a la Cofradía de Nuestra Señora del Carmen y 100 pesos a la de la Santa Veracruz, cuyas sumas ascienden a 320 pesos y son las mismas que reconocía el finado Antonio Ortiz, maestro platero, sobre una casita ubicada en esta Villa que ahora es propiedad del otorgante, cuya cantidad se obliga a tener en calidad de depósito irregular por término de 5 años y a pagar el rédito de 5% anual. Como seguro de la deuda hipoteca la citada casa, ubicada en la segunda cuadra de la Calle del Calvario y Amargura, por donde hace frente hacia el poniente y del otro lado de la calle con casas de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús; por el norte linda con casa que fue del finado don Miguel de Barradas; y por el sur con casa que fue del difunto don Pedro Hernández.