María Josefa Sánchez, de 25 años de edad, mujer legítima de Florencio José de Mafara, María Gertrudis, de 25 años, mujer legítima de Juan Vázquez, Miguel Díaz, Micaela Sánchez Mancilla, mujer legítima de Cayetano Ortiz de Zárate y Juan Sánchez, todos españoles, y las citadas señoras Sánchez, junto con Juan Sánchez, hermanos, hijos y herederos legítimos de Francisco Sánchez, difunto, y de Francisca Javiera Gómez, viva, otorgan poder especial a ésta última, para que en sus nombres, venda el rancho de nombre Acatengo, ubicado en la jurisdicción de Teziutlán, en la cantidad que convenga.
Rafaela Díaz, hija legítima de Miguel Díaz y Ana María Salazar, sus padres ya difuntos, otorga su testamento en la manera siguiente: Declara que se casó con José Hernández y Sánchez, en cuyo matrimonio tuvieron por sus hijos a María Ignacia, que si vive tendrá cosa de cuarenta años, la cual estuvo casada con Pedro Borja de quien enviudó sin que le quedara hijo alguno; a Ángel que tiene más de treinta años y está casado con María Rosario Arosa; a Manuel de poco menos de edad que el anterior y está casado con María Concepción García; y Ana María que está casada con don Juan Calvillo y tendrá poco más de veinticinco años. Declara que ni ella y tampoco el expresado su marido tenían intereses, pues hace muchos años que el susodicho se ausentó e ignora su existencia. Declara que después de la ausencia de su marido adquirió una casa situada frente a la casa de don Mariano Cadena; 15 cabezas de ganado y un caballo y 100 pesos que tiene en su poder. Nombra albacea a don Juan Francisco, de esta vecindad, y declara por sus herederos a sus cuatro hijos María Ignacia, Ángel, Manuel y Ana María Hernández Sánchez y Díaz. Declara que al no tener noticias de su hija María Ignacia, ordena que la porción que le corresponda la reciba el albacea, mientras averigua si vive o tiene algunos hijos suyos. Asimismo, declara que su hijo Ángel se halla en un estado de no poder conservar los intereses que le toquen, si no que lejos de eso serían consumidos sin provecho de su familia, por lo que prohíbe en la manera que haya lugar el que se le entregue la parte que le corresponda, la cual quedará en manos de su albacea, ya sea con la investidura de tutor de sus nietos o en la forma más legal para que los suministre a la madre a fin de que lo aprovechen sus nietos. Finalmente, declara que de sus bienes se saque el quinto y deducido de él los 12 pesos de las misas, el resto de dicho quinto se le aplique a su nieto José Claudio Calvillo, hijo de don Juan Calvillo y de doña Ana María Hernández Sánchez y Díaz; de igual forma señala, que en el evento de que haya fallecido su hija María Ignacia, se saque el quinto de la parte que debiera tocarle y se le aplique al mismo José Claudio.
Sans titreEl Corregidor Gaspar Asencio Cornejo visitó la cuadrilla de Juan Daza, que baja a la ciudad de la Veracruz a cargo de Miguel Díaz, en cuya cuadrilla halló a la gente siguiente: Juan, vaquero, de México, y Clara, su mujer; su compañero Frasquillo, de México; Gabriel y María, su mujer; Salvador y Juana, su mujer, de México; Dieguillo, soltero; Gabriel, de Chiconautla, y Ana, su mujer; Frasquillo, criollo; Francisco y María, su mujer; Diego, su compañero; Dominguillo y Úrsula, su mujer; Juan, su compañero, y María su mujer; Francisco y Ana María, su mujer, de México; su hijo Diego; Melchor, criollo; Dominguillo; Juanillo; y Miguel.
El dicho Corregidor [Gaspar Asencio Cornejo] visitó las dos cuadrillas de carros de Juan Daza, las que vienen a cargo de Miguel Díaz y Diego de Angulo, sus mayordomos, en los que halló a toda la gente en buen estado.\n\n
Juan de Moya, vecino de La Cañada, como principal deudor, y Juan de Olmedo, y José Fernández, de color pardo, vecinos de Jalapa; y Juan Pasos, de Naolinco; y Juan Basurto, de La Cañada, en esta jurisdicción, como sus fiadores, se obligaron a pagar a Miguel Díaz, mercader, vecino de la ciudad de la Puebla de los Ángeles, 125 pesos de oro común que al referido principal le dio en géneros y mercaderías de su tienda, en un plazo de 8 meses, contados a partir del 1 de octubre del presente año.
Alonso de Villanueva se obliga de pagar a Pedro de Irala o a Francisco Báez Enríquez o a Miguel Díaz, 4400 pesos de oro común, precio de once negros esclavos que le vendió Pedro de Irala en este pueblo.
El Capitán don Diego Mardones Barahona, Corregidor de este partido, Juez de Caminos y de Registros, visitó la cuadrilla de Antonio de Neira, que baja a la ciudad de la Veracruz, que lleva a cargo Miguel Díaz, su mayordomo, con los indios e indias siguientes: Jusepe [José] Martín, Capitán, y María Lucía, su mujer; Juan Diego, soltero; Juan Francisco y Magdalena, su mujer; Jusepe [José]Hernández y María, su mujer; Juan Agustín, soltero; Juan Diego, soltero; Gaspar Melchor, soltero; Domingo y Mariana; Juan Gabriel y Agustina, su mujer; Miguel y Mariana, su mujer; Andrés Pérez y Catalina; Diego Francisco y Ana Inés, su mujer; Juan Agustín y María, su mujer; Juan Agustín, soltero; Juan Gabriel y María Jácome; Juan Diego y María, su mujer; Juan Felipe, soltero; Juan Miguel y Marta, su mujer; Francisco Jusepe [José]; Juan Martín y Francisca, su mujer; Juan Martín, muchacho; Juan Pascual; Francisco, muchacho; Diego, soltero; y Juan Gerónimo [Jerónimo], soltero.
Pasó la cuadrilla de Antonio de Neira, que lleva a cargo Miguel Díaz, con los indios e indias siguientes: Jusepe [José] y su mujer Cosmilla [sic]; Francisco y su mujer Magdalena; su hijo Dominguillo, Juan, Miguel y Andrés; Gaspar, y su mujer Juana; Juan, panadero; Lucas y su mujer María; Juan, mexicano, y su mujer María; Juan cristiano, Juan y su mujer María; Juan, soltero; Juan Diego; Geromillo [Jeromillo]; Juan Tubillo; Miguel y su mujer María; Juan y Magdalena, su mujer; tres muchachos llamados Domingo, Juan Miguel, y Juan.
Doña Juana Jiménez, mujer legítima de don Miguel Díaz, vecinos de este pueblo, con licencia expresa de su marido, aprueba el cambio hecho entre su marido y María de los Reyes, mulata libre, referente a un pedazo de solar de 58 varas que hace frente con la Barranca de Xallitic al oriente, el cual heredó la declarante de sus padres, y que cambió su citado marido por un pedazo de solar de 12 varas que era de María de los Reyes, ubicado junto a su morada, frente a la Plazuela del Rey.
Ante don Francisco de Luna y Arellano, Corregidor por Su Majestad de este partido, Juez de Caminos y de Registros, pareció Miguel Díaz, mayordomo de la cuadrilla de carros de Antonio de Veira, vecino de la ciudad de los Ángeles, quien manifestó los indios e indias que bajan en dichos carros para la Nueva Veracruz: Jusephe [José], indio Capitán, y [Carmela] su mujer; Francisco, soltero; Francisco y Magdalena, su mujer; Domingo, muchacho; Gasparillo, soltero; Agustincillo, soltero; Juan Diego y María, su mujer; Domingo y Mariana, su mujer quedó arriba; Juan Diego, soltero; Lucas y María, su mujer; Juanillo, soltero; Miguel de Silva y Mariana, su mujer; Juanillo, soltero; Juan Cristiano, soltero; Juan, muchacho; Francisco el pastor, soltero; Francisco, muchacho; Gerónimo [Jerónimo], soltero; Juan, soltero; el Corregidor le notificó que a la vuelta del viaje acuda a este registro.