Don Juan Antonio de la Riva, vecino de este pueblo, como su albacea dijo que don Fernando Fernández de la Perilla, Soldado de la Compañía del Capitán don Francisco Rodríguez, otorgo su testamento en una hoja de papel común debido a que se encontraba muy fatigado de su enfermedad de tal manera que falleció el mismo día en que otorgo dicha memoria, no teniendo efecto como testamento autentico, por lo que suplica a la justicia de vuestra majestad se sirva examinar bajo juramento a los testigos de su otorgamiento, si se hallaron presentes y si el difunto estuvo en su notorio acuerdo cuando la otorgo, como así mismo a Fray Manuel Melo, quien estaba presente en el momento en que firmo dicho difunto. Hecho todo lo anterior pide se valide dicha memoria como testamento nuncupativo y se protocolice.
Don Manuel Vicente de la Barrera, Cura, Vicario y Juez Eclesiástico de la doctrina de Jalapa, Rector de la Cofradía de la Limpia Concepción, junto con don Antonio Primo de Rivera, Mayordomo de dicha Cofradía, venden a don Juan Antonio de la Riva, vecino de este pueblo, un solar de 26 varas de frente y 52 varas de fondo, linda al norte con casa y solar de Diego Méndez de la Granda, y camino que sale para la Nueva Veracruz, al poniente con solar de la virgen y casa de Jacinto Maza, al sur con tierras de la misma cofradía y al oriente con el camino que va para Los Berros, en la cantidad de 78 pesos.
Don Juan Antonio de la Riva, vecino de este pueblo, vende a don Domingo Díaz Mier, vecino de este pueblo, una casa de palos, techada de tejas, que mide 21 varas y media de frente, ubicado en el Barrio de Arriba en la Calle del Ganado, linda por el sur con casas de don Antonio López, por el oriente con solar del comprador y por el norte con solar de don Pedro Romero, lo vende en la cantidad de 150 pesos.
El Licenciado don José de Robledano de Cardeña, vecino de Jalapa, con poder especial de doña María de las Nieves Ortiz y su hermano Vicente Ortiz, vecinos de la Ciudad de la Nueva Veracruz, vende a don Juan Antonio de la Riva, un solar con casa de palo de 21 varas y media de frente, por donde linda con la Calle del Ganado, en el Barrio de Arriba, al oriente linda con solar de Juan Ponce de León, al sur con casa y solar de don Antonio López y al norte con solar de don Pedro Romero, en la cantidad de 100 pesos.
Don Atanasio de la Riva, de esta vecindad, dijo que por muerte de su hermano don Juan Antonio de la Riva, de la de su esposa doña Mariana Becerra y la de sus dos únicos hijos, quedó en esta villa, una casita hipotecada por 200 pesos de principal y más de ciento de réditos caídos, en favor de la cofradía de Nuestra Señora del Rosario de la iglesia auxiliar de San José del Barrio de La Laguna, de este suelo y 180 pesos en favor del presbítero don Francisco de Campo, sin incluir los premios que adeudan. Y deseando cubrir ambos principales, aprovecha la única oportunidad que se le ha presentado para enajenar dicha casa. Por lo tanto, vende, cede y traspasa en favor de José Cipriano León y de don Manuel Nava y Mota, ambos de esta vecindad, una casita de paredes revocadas de lodo, cubierta de madera y teja, ubicada en esta villa, en la calle de San Miguel a la que hace frente al oriente con 16 varas y del otro lado casa de los herederos de don Antonio Bremón y 28 y media de fondo hacia el poniente, por donde linda con terreno eriazo del fondo de la casa del finado Pedro Rafael del Moral, maestro carpintero; por el costado del norte linda con de casa que fue de don Antonio Gomila, y por el del sur con el de casa de Antonia Domínguez. Cuya casita cercada de tapias es la misma que sus hermanos fabricaron a sus expensas en terreno de su esposa doña Mariana Becerra que fue adquirido por escritura pública en 1878. Cuya enajenación la hace en la cantidad de 480 pesos, los 300 de ellos que quedan impuestos y cargados sobre la misma finca por el tiempo de cinco años, contados desde esta fecha y con causa de réditos de 5 por ciento anual y los 180 restantes que le ha pagado en reales al contado.
UntitledDon Juan Antonio de la Riva, vecino del pueblo de Jalapa, otorga poder general a Diego José Trigos, de la misma vecindad, para que cobre a cualquier persona todas las cantidades de pesos, oro, plata, joyas, esclavos y otras mercancías que le deban, y para que lo represente en sus demandas de carácter civil, criminal, ejecutivas y ordinarias.
Don Miguel Jerónimo González de Velasco, vecino de Jalapa, vende a don Manuel Tirado, de la misma vecindad, una casa de paredes techada de madera y tejas, con el sitio que le corresponde, de 50 varas de frente y 25 de fondo; linda al frente con el Camino Real que de este pueblo sale para Veracruz, al sur y del otro lado de la casa con solar de don Ventura Rosende, al norte linda con la laguna, al poniente con el Primer Placer y calle que va para Naolinco y del otro lado con casa de don Juan Antonio de la Riva, y al oriente con otras 2 varas de sitio y otro pedazo que le quedan. La venta se hace en 500 pesos que le han pagado de contado.
María de Thormes, vecina del pueblo de Jalapa, debe y se obliga pagar a don Vicente de Toledo y Viveros, Alcalde Mayor de este pueblo y Mayordomo de la Pura y Limpia Concepción de esta parroquia, la cantidad de 69 pesos y 6 reales, mismos que se compone de 68 pesos de principal que redimió don Juan Antonio de la Riva y 1 peso y 6 reales que cargó sobre una casa que posee en este pueblo, la cual linda al poniente con casa de María del Moral, al sur con casa que llaman de la Vázquez, al oriente con casa de Pedro del Moral y al norte con calle de San Francisco de Paula, en el periodo de 2 años, con réditos del 5 %.
Don Juan Antonio de la Riva, vecino de Jalapa, de una parte y de la otra don Blas Cortés, oriundo de la Nueva Veracruz, hijo legítimo de Pedro Cortés, otorgan poder a su cuñado Pedro Galup, para que en su nombre y representación, cobre judicialmente a los albaceas de sus padres, la herencia paterna y materna que le adeudan a dicho Blas, y la que dicho Blas tiene cedida a su cuñado Galup, como pago de las cuentas que con él ha tenido.
Don Juan Antonio de la Riva, vecino de Jalapa, dijo que se le remataron los diezmos de Temapache y Tabuco en la Ciudad de Puebla, por tiempo de 3 años, en 562 pesos 4 reales anuales, donde él dio como fiadores a don Ventura Rosende y don Pedro Miguel Martínez, por lo que se obliga a colectar los diezmos, por la cantidad antes mencionada que se cumple cada 13 de noviembre, y estando presentes dichos fiadores señalan que se obligan a pagar en el cofre y masa general de este Obispado.