Don Manuel de Boza, hijo de los difuntos don Francisco de Boza y de doña Francisca de San Martín y Castro, vecino de este pueblo de Jalapa, otorga poder a don Dionisio José Salvo, a don Juan de Bárcena y al Capitán Francisco Javier López, para que después de su fallecimiento ordenen su testamento. Declara ser soltero, y nombra por único heredero a don Dionisio José Salvo.
Don Juan de Bárcena y don Manuel de Boza, vecinos del pueblo de Jalapa, albaceas testamentarias de don Bartolomé Salvo, difunto, quien fue Síndico del convento del padre San Francisco, dijo que sus albaceas depositaran la cantidad de 500 pesos sobre la casa que poseía en la plaza del pueblo, cuya cantidad generaba un rédito de 5 %, los cuales manda se entreguen anualmente al Síndico del convento y si surge otra casa se imponga el mismo gravamen.
Don Bartolomé Salvo, natural del puerto de Santa María, en los Reinos de Castilla y vecino de Jalapa, hijo legítimo de don Francisco Salvo y doña María Ceballos, difuntos, casado con doña Ángela Francisca del Pino, a la cual nombra albacea testamentaria, en compañía de don Dionisio José Salvo, hijo legítimo de ambos, don Juan de Bárcena y don Manuel de Boza, y como heredero universal nombran a su citado hijo.
Don Dionisio José Salvo, natural del pueblo de Jalapa, hijo legítimo de don Bartolomé Salvo, difunto, y de doña Ángela Francisca del Pino, viva, otorga poder para testar a doña Petra Antonia Bonilla, su legítima esposa; junto con don Juan Gómez de Estrada, su compadre; don Manuel de Boza, don Carlos José Garzón y don Juan de Bárcena, así también los nombra albaceas testamentarios y como herederos universales a sus hijos legítimos, María Luisa de 7 años, Manuela Josefa de 6, José Valentín de 4, Rafaela Josefa de 2 y a otro que su esposa lleva en el vientre.
Don Juan de Bárcena, Subteniente de las Milicias Provinciales del pueblo de Jalapa, y don Manuel de Boza, vecinos de Jalapa, declaran que en un papel simple que otorgaron don Bartolomé Salvo y doña Ángela Francisca del Pino, marido y mujer, el 21 de agosto de 1772, indicaron que se les diera libertad a sus 5 esclavos de nombre Rita Claudia, Feliciana, Mariana, José Santos y Mario Antonio, éste último, hijo de la citada Mariana, junto con la quinta parte de los bienes de los otorgantes.
Manuel de Boza y Juan de Bárcena, vecinos de este comercio, otorgan que fundan una capellanía perpetua de misas rezadas con 3, 000 pesos de principal, que cargan sobre la casa que poseen los herederos de Bartolomé Salvo, contigua al mesón de la Plaza Pública, cantidad cargada a censo redimible pagándose por los poseedores que son o fueren de dicha casa, con 150 pesos, que corresponden al 5 % de réditos anuales, para que los patronos y capellanes lo perciban. Nombrando como primer patrono a Dionisio José Salvo y a sus demás descendientes en línea varonil, asimismo la Hermandad de la Escuela de Cristo de este pueblo y el cura propietario que fuere de la parroquia son quienes harán los nombramientos de capellanes; siendo 12 misas rezadas anuales que dirán dichos capellanes para la intención de Bartolomé Salvo y una mensual para su esposa Ángela Francisca del Pino
Don Manuel de Boza, albacea testamentario Capitán don Gregorio Fernández Mantilla, difunto, vecino que fue de este pueblo de Jalapa, tutor y tenedor de las personas y bienes de sus hijos, junto con los demás herederos de dicho difunto, otorgan que venden a don Bartolomé Salvo una casa y un mesón que hace esquina con la plaza, y de frente por el poniente con calle que sale de ella para la Plazuela del Rey, por el norte con casas que eran de don Juan Montañés de la Cueva, por el oriente que es el fondo con casas de los herederos de Francisco Ibáñez, difunto, por el sur con un callejón que llaman de Flores y del otro lado mesón que se menciona. La vende por precio de 5, 225 pesos de los cuales 1, 500 están cargados sobre la casa y se obliga a reconocerlos a favor de la capellanía que sirve el Dr. Don José Joaquín de Flores Moreno, la que hoy posee el Lic. Don Juan de Lucena.
Nicolás Vanegas, vecino del pueblo de Jalapa, informa que ha recibido de don Manuel de Boza, albacea de don Gregorio Fernández Mantilla, 100 pesos a favor de la Cofradía de la Pura y Limpia Concepción cita en esta parroquia, para que se den en cada año 5 pesos para misa cantada el día de Nuestra Señora de la Concepción, por lo que el declarante se obliga a pagar los citados 5 pesos, cada año a favor de dicha cofradía.
El Capitán don Gregorio Fernández de Mantilla, natural de Burgos en España y vecino del pueblo de Jalapa, Alguacil Mayor de la Inquisición e hijo legítimo de don Gregorio Fernández de Mantilla y doña Luisa María de Carranza, otorga poder para testar y nombramiento de albaceas a don Juan Montañés de la Cueva, don Alonso de Alba, Manuel de Boza y Bernabela Antonia, su legítima hija, residente del pueblo de Jalapa, y como herederos nombra a sus hijos legítimos, Bernabela Antonia, Josefa Antonia, José Joaquín, Francisco, Juan Manuel, Mariana, María Nicolasa y Manuel José.
Don José Gil de Partearroyo, vecino y del comercio de la Ciudad de Veracruz, residente al presente en esta Villa, apoderado de don Antonio Dufoo de Tiroco, Corredor del Número de la ciudad y Plaza de Veracruz, vende a doña Bárbara de Olivera, viuda vecina de esta Villa, una casa de paredes cubierta de madera y teja, ubicada en esta Villa y Calle de San Francisco con la que hace frente al sur y del otro lado la cerca del cementerio del convento de dicho santo, por el oriente con casa de la capellanía que mandó fundar don Manuel de Boza y antes fue de don Juan Ricardo, por el poniente con casa de doña Nicolasa Catarina Cardeña, al norte con solar de la misma doña Nicolasa. La vende en 1 600 pesos.\t