Blas Duarte, vecino de la nueva ciudad de la Veracruz, con poder de Vicente Rijo, piloto, armador de esclavos, vende a don Francisco Hernández de la Higuera, dueño del ingenio de azúcar de La Concepción, 12 piezas de negros esclavos, varones, de diferentes tierras y edades, llamados: Antonio de Cocana; Simón, de carabalí; Antonio, de tierra Macoa; Antonio, Macoa; Antonio, Arda; Antonio, carabalí; Francisco, de Cocana; Domingo ,carabalí; Manuel, carabalí; Francisco, carabalí y Francisco ,carabalí, todos bozales, recién venidos de Guinea, sujetos a servidumbre, por el precio de 390 pesos de oro común cada uno de los 10 nombrados, y los 2 restantes a 400 pesos la pieza.
Juan Martín, El Viejo, maestro de albañilería, vecino de la provincia de Jalapa, se obliga de pagar a Cristóbal López, de la misma vecindad, 400 pesos de oro común, precio de un esclavo negro llamado Simón, de nación Angola, que le vendió en este pueblo.
Francisco García, herrero, vecino de esta provincia, se obligó a pagar a Francisco Luis, vecino de este pueblo, y a Antonio Carnero, mercader de negros, 370 pesos de oro común, precio de un negro bozal, llamado Simón, de nación Angola, para fin del mes de marzo de 1621, todos juntos en una paga.
Lucas Martín[Ibáñez], vecino de esta provincia, se obligó a pagar a Bartolomé Rodríguez, que de presente reside en la estancia de vacas nombrada Santa Lucía, jurisdicción de la vieja Veracruz, 700 pesos de oro común, precio de dos negros bozales llamados Sebastián y Simón, de nación Angola, de 20 años de edad, a 350 pesos de oro común cada uno. Lucas Martín entregaría el monto de la deuda en el mes de Septiembre de 1622.
El General don Francisco Espiguel de Ávila, Alcalde de esta villa y su jurisdicción y Teniente Capitán en ella, otorga poder especial a Juan Hernández, vecino de esta villa, para que en nombre y en representación de su persona venda un negro, su esclavo nombrado Simón, criollo, que será de edad de más de treinta años, que hubo y compró en remate público por bienes del Bachiller don Pedro Rubio de Gaviria. Lo venda por precio que ajustare y concertare de contado o al fiado, en caso de que no se le haga pago alguno, que ante escribano se dé fe de ello, por lo que se le da éste con libre y general administración y facultad para lo que en derecho fuere necesario.
Sem títuloDon Nicolás Rodríguez Dávila, Capitán de una de las Compañías Milicianas de esta villa de Córdoba y dueño de hacienda del beneficio de hacer azúcar esta esta jurisdicción, vende al Bachiller don Pedro Rubio de Gaviria, Presbítero, un esclavo negro nombrado Simón, criollo, de treinta años de edad poco más o menos, el mismo que heredó del Capitán Juan Rodríguez Durán y doña Marina Gómez Dávila, sus difuntos padres. Lo vende en precio de 350 pesos horros de escritura y alcabala.
Sem títuloCodicilio de Doña María Aldonza de Vargas, vecina de Jalapa, por el cual facultó a sus albaceas para que su cuerpo sea sepultado en la iglesia y lugar que les pareciere, asimismo, dispuso que un esclavo negro llamado Simón, lo herede su sobrina Aldonza de Vargas.
Gabriel de Huerta, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Francisco Ruiz, vecino de este pueblo, 300 pesos de oro común, precio de un esclavo negro que vendió, llamado Simón, de nación Angola, dos meses después de la fecha de esta escritura.
El capitán Andrés Moreira, mercader de negros, vende a Melchor de los Reyes, vecino de Jalapa, un esclavo negro llamado Simón, bozal, de nación Angola, por el precio de 435 pesos de oro común.
Don Fernando Ruiz de Córdova y Arellano[Fernando Ruiz de Córdoba y Arellano], dueño del ingenio nombrado San Sebastián Maxtlatlan, hizo gracia y donación a Doña María de Vargas Matamoros, hija de Cristóbal Martín Matamoros y Aldonza de Vargas, vecina de Jalapa, de un mulato esclavo, criollo, llamado Simón, de 15 años de edad, que hubo y compró de los bienes a Doña Juana de Vargas a su Albacea Doña Aldonza de Vargas.