Doña Catarina García, natural del pueblo de Naolinco, vecina de Jalapa, hija legítima de los difuntos don Diego García y de doña Catarina Pérez, otorga su testamento donde declara dejarle una casa chica a su hija doña Petronila Blanco García, manda se libere a su esclavo José Antonio de la Cruz; fue casada con don Juan Martín Blanco con quien tuvo 9 hijos, nombra como albaceas a don José Miguel Pérez de Aguerra, Cura propio de Naolinco, a don Gaspar de Olavarrieta y a don Antonio del Camino y Velasco de esta vecindad, nombra herederos a sus hijos y por su muerte a sus nietos y bisnietos.
Antonio García, José García y Juan Cayetano García, hijos legítimos y herederos de la difunta Catarina Pérez y de Diego García, vecinos del rancho Atezca, informan haber recibido de su padre, la parte que les toca de la herencia que les dejó su difunta madre, y proceden a realizar la repartición de la misma.
Doña Catarina García, hija legítima de los difuntos don Diego García y don Catarina Pérez, vecina del pueblo de Jalapa, casada con Juan Martín Blanco, de quien es albacea, otorga poder para testar y nombramiento de albaceas a su yerno don José de Acosta, don José Miguel Pérez, Cura de Naolinco y a sus hijas Juana de Jesús y Petronila Blanco García, y como herederos a Antonia Josefa, María de la Encarnación, María Gertrudis, Juana de Jesús, Isabel Bernarda, Antonia Quiteria y Petrona, sus hijas legítimas, junto con sus bisnietas e hijos de sus hijas ya fallecidas.