Nicolás de Utrera oficial de carpintero, vecino de esta provincia, se obligó a pagar a Ana de Alfaro, viuda de Sebastián Méndez, vecina de Jalapa, 425 pesos de oro común que restan de 600 pesos, valor de unas casas que le vendió en la nueva ciudad de la Veracruz, en esta manera: 150 pesos para dentro de los veinte días siguientes, y los 275 restantes ocho meses después de la fecha de esta escritura.
Ana de Alfaro, viuda de Sebastián Méndez, vecina de Jalapa, como albacea de su esposo difunto, vende a don Alonso García de la Torre, vecino de Jalapa, un negro llamado Domingo, de nación Angola, de 30 años de edad, con las tachas que tuviere, por el precio de 280 pesos de oro común.
Sebastián Méndez, vecino de la provincia de Jalapa, vende a Diego González, vecino de este pueblo, tres suertes de caña de azúcar que se hallan en las tierras de Juan de Quiroz, por el precio de 1000 pesos de oro común.
Bartolomé Gutiérrez, hermano mayor del Hospital de Convalecientes de Jalapa, se obligó a pagar a Sebastián Méndez, maestro de albañilería, 650 pesos de oro común que le resta debiendo de la obra y cubierta de teja de dos galeras del dicho hospital, 11 meses después de la fecha de esta escritura.
Mandamiento del virrey Marqués de Gaudalcázar para que el alcalde mayor de Jalapa realice las diligencias necesarias, con citación de los naturales, para ver si procede la petición de don Alonso Pascual de Bugarín, oficial del secretario Pedro de la Torre, quien solicitó al virrey le sea concedida la merced de tres caballerías de tierra en la jurisdicción de Jalapa, en términos de Xilotepec, linda por una parte con tierras de Juan Antonio de Zavalza y otras de Sebastián Méndez, por otra parte con el Camino Real que va de Jalapa a la Banderilla, por otra con el Camino Real y por las otras dos partes con los montes de Jalapa.
Testamento de Doña Ana de Alfaro, viuda, vecina de Jalapa, hija legítima de Sebastián Méndez y de Ana de Alfaro, difuntos, vecinos que fueron de este pueblo, de donde es natural la otorgante. Declara que estuvo casada en primeras nupcias con Juan Martín de Ávila, vecino que fue de este pueblo de Jalapa, con quien procreó a María Olalla, casada con el alférez Dionisio de Hevia, vecino de Oaxaca; Ana de Ávila, difunta, religiosa del convento de San Gerónimo; y Simón de Ávila, difunto. Declara estuvo casada en segundas nupcias con el Capitán Sebastián de la Peña, con quien procreó a doña Sebastiana de la Peña, difunta, casada con el capitán Andrés de Urquía; a doña Josefa de la Peña, casada con Gonzalo Márquez de Acevedo; y a Sebastián de la Peña, de catorce años de edad. Declara debe de resto de una escritura de mayor cuantía a Juan Jácome Faseres, mercader vecino de la ciudad de Sevilla, 1 100 pesos de oro común, asimismo, declara que debe y le deben diferentes personas que se mencionan. Declara que su hermano Diego Méndez de Alfaro, que está al presente en el reino de Perú, le debe 2 000 pesos, asimismo declara que en las casas de su morada ya no tiene ningún derecho, pues vendió lo que le correspondía, solamente su otro hermano, que está en China, tiene una poca parte. Nombra como albaceas al licenciado Diego de Rebollar, presbítero de este pueblo, ya a sus yernos Andrés de Urquía y Gonzalo Márquez de Acevedo. Nombra como herederos a sus hijos.
Ana de Alfaro, viuda de Sebastián Méndez, vecina de Jalapa, como tutora de sus menores hijos, vende a Gonzalo de Martín Carnero, albañil, residente en este pueblo, un negro llamado Antón, de tierra Bran, de 24 años de edad, sin asegurarlo de ninguna cosa, como si fuese bozal, con las tachas y enfermedades que tuviere, por el precio de 400 pesos de oro común.
Francisco Tinoco, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Sebastián Méndez, maestro de azúcar, vecino de esta provincia, 255 pesos de oro común, por razón de otros tantos que le prestó en reales de contado, para fin del mes de abril de 1616, todos juntos en una paga.
Ana de Alfaro viuda, vecina de Jalapa, como albacea de su esposo Sebastián Méndez, difunto, vende a Nicolás de Utrera, oficial de carpintero, vecino de esta provincia, unas casas de morada hechas de madera en la ciudad de la nueva Veracruz, por el precio de 600 pesos de oro común.
Andrés Moreira vende a Sebastián Méndez, albañil, vecino de Jalapa, una negra llamada Catalina, de tierra Boemi, de 20 años de edad, poco más o menos, por el precio de 360 pesos de oro común.