Pablo Hernández, vecino de Jalapa, vende a Melchor González, vecino de este pueblo, unas casas de morada ubicadas en Jalapa, por el precio de 255 pesos de oro común.
Don Pablo Hernández, don José Ortiz, don Diego Ramírez, don Miguel Dorantes y don Antonio Jacinto, el primero Gobernador y los demás Alcaldes; don Juan García y don Antonio Jiménez, Regidores; y Pascual de la Cruz, Escribano, todos Naturales que componen la República de San Pedro Tonayán de esta jurisdicción, otorgan poder general a don Domingo Manuel Cortés, de esta vecindad, para que en sus nombres los defienda y represente en todos sus pleitos, causas y negocios.\t
Juan Tejada, vecino de Jalapa, vende a Pablo Hernández de la misma vecindad, una casa y un solar en este pueblo, al precio de 390 pesos de oro común.
Pablo Hernández, vecino de Jalapa, se obliga de pagar a Juan de Tejada 390 pesos de oro común, precio de una casa y un solar que le compró.
Melchor González, vecino de Jalapa, se obliga a dar y pagar a Pedro Calderón, vecino de esta provincia, 250 pesos de oro común por razón de unas casas de morada que el susodicho pagó por Pablo Hernández, los cuales entregará dentro de un plazo de 16 meses.
Pablo Hernández y Alonso de Sierra, vecinos de Jalapa, otorgaron y conocieron que vendieron a Francisco Martín, vecino de Jalapa, un negro llamado Antón, de tierra Biafara, de 16 a 18 años de edad, por el precio de 460 pesos de oro común.
Francisco Martín, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Pablo Hernández y a Alonso de Sierra, representante legal de su esposa, Juana Bautista, 230 pesos que restan del valor de un esclavo negro que le vendieron, para fines de mayo del presente año de 1602.
Don Pablo Hernández, gobernador del pueblo y cabecera de San Pedro Tonayan; don Juan Domingo de San Juan Chapultepec; don Andrés Bautista, de Santiago Coacoatzintla; don Esteban Francisco de San José Pastepeque; don Lucas de Santiago, de San Pablo Coapan, todos de pueblos de la jurisdicción de Jalapa; en nombre de sus pueblos otorgan que se constituyen fiadores del párroco de dichos pueblos don Matías Francisco Lagunas, para la paga de las bulas que se remitiesen a su curato, arreglado a los padrones.
Pablo Hernández, vecino de Jalapa, y Alonso de Sierra, su fiador, se obligaron a dar y pagar a Pedro Calderón, vecino de esta provincia, 100 pesos de oro común por razón de otros tantos que pagó por el dicho Pablo Hernández a Juan de Tejada; los cuales entregarán para fines de febrero de 1602.
Francisco Hernández, natural del pueblo de Amatlán de los Reyes, hijo legítimo de don Andrés Martín y doña Juana María que son difuntos, otorga su testamento en la manera siguiente: Declara estar casado con doña Catalina María “habrá tiempo de sesenta años”, de cuyo matrimonio procrearon a Miguel Hernández y Josepha [Josefa] María “que los demás fallecieron”. Señala que mediante la ayuda de su mujer han procurado tener como bienes cinco mulas y dos caballos; un rancho de tierras donde tienen labradas tres casas de tierra. Para cumplir su testamento nombra como albacea a Pablo Hernández y Miguel Hernández, “y por el mucho amor, compañía, servicio, asistencia que me ha tenido la dicha mi mujer y ser compañera de tantos años […] le dejo la casa de mi morada”. Por último nombra por herederos universales a sus hijos Miguel Hernández y Josepha [Josefa] María.
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