Gertrudis Mafara, viuda de José de la Parra, vecina de este pueblo de Jalapa, otorga su testamento donde declara no haber tenido hijos y nombra como albacea testamentario y heredero universal a don Vicente Jiménez de Barragán, Cirujano del Regimiento de Córdoba y Jalapa, vecino de este último lugar.
Francisco de Sosa, hijo legítimo de padres difuntos, de nacionalidad portuguesa y residente en el pueblo de Jalapa, casado con María Teresa Peralta, realiza su testamento, en el cual nombra como albaceas a su citada esposa, junto con don José de la Parra, y como herederos a Juan de Dios, Juan José y María de la Luz, sus hijos legítimos.
Gertrudis Mafara, vecina del pueblo de Jalapa, viuda y heredera de José [Gabriel] de la Parra, quien le heredó una casa con solar de 50 varas en cuadro, el cual vende a Catarina de Guevara y Mafara, viuda de Nicolás Martínez de la misma vecindad, linda por el frente hacia al sur con el callejón que baja para Los Berros que llaman de los Mafaras, al poniente con solar de José Rivera, al norte con solar de Micaela Fajardo, mujer de José Suárez y al oriente con el resto del solar de la vendedora. La venta se hace en 67 pesos que le han pagado de contado.
Juan Vázquez, María Isabel, Basilio, Joaquín y José Vázquez, herederos e hijos legítimos del difunto Bernabé Vázquez, junto con Juan Tomás Morales, marido de Juana Catarina Vázquez, hermana de los primeros, venden a Pedro Valdéz, vecino de este pueblo, un pedazo de solar que mide 10 varas de frente y 4 y media varas de fondo, el cual linda al norte con la calle que baja para la Tenería y solar de Juan de Quiñones, al sur con solares de don Juan Antonio de Zavalza y José de la Parra, al oriente con casa que labró Lucas de Campos y al poniente con la casa de los otorgantes, al precio de 40 pesos.
Don Pedro de Parraga Robledano, con poder y licencia del Cura de la Cofradía de la Ánimas, vende a don José [Gabriel] de la Parra, un solar y casa de madera y tejas, con 50 varas de solar, que linda con solar que era de Cristóbal Martín y Lucas de Rivera, por la otra con solar de Andrés de Bustillos, por la otra con solar que fue de Miguel de Mafara, y por la otra con tierras de los ejidos; dicha propiedad fue de José García y se vende al precio de 197 pesos.
Don Felipe de Flores, Gobernador, don José Ramos y don Antonio de la Cruz, Alcaldes y los demás Oficiales de la República de San Jerónimo Coatepec, pidieron en la Ciudad de Castilla, se les dieran los recursos necesarios para establecer una escuela en Coatepec, en donde la enseñanza estará a cargo de José de la Parra, vecino de dicho pueblo.
Don Antonio Primo de Rivera, Teniente General de esta jurisdicción de Jalapa, dijo que habiéndose querellado Gregoria María de Agüero, hija de los difuntos Juan Miguel de Agüero y de Josefa Eugenia, con don José de la Parra, tendero, respecto a que el susodicho le quitó con engaños la escritura de la casa donde habita, hasta que se valió de su merced quien hizo que se la devolviera, y dicha merced viendo que había otros dos herederos que son Francisco de Paula Agüero y María Javiera Agüero de doce años, hijos de dichos difuntos, mandó se valuara la casa con su solar, resultando en su valor de 104 pesos 3 reales, por lo que Gregoria, quien está casada con Antonio Silverio de Aguilera, y su hermano tomaron la casa, obligándose a pagar a María Javiera 35 pesos, que le corresponden, hasta que tenga la edad para recibirlos, nombrando como fiador al Capitán Cristóbal de Alarcón.
El Licenciado don Antonio Álvarez de Guzmán, Presbítero, vecino del pueblo de Jalapa, vende a don José Suárez, de la misma vecindad, una casa y solar ubicados en la calle y puente del Alcabalero, el cual mide 48 varas de frente, cubierta de techo de vigas y tejas, linda al norte con el expresado puente, al sur con solar que posee la viuda de José de la Parra, al oriente con solar del Capitán Cristóbal Pérez y al poniente con casa y solar de doña Micaela López; dicha venta la realiza en 500 pesos.