Doña Aurelia Josefa de Ochoa, doncella, hija legítima y heredera de don Gabriel de Ochoa y de doña Josefa de Zárate; doña Justa Contreras, mujer legítima de don José García; doña Ana Contreras, mujer de don Juan Cardeña; don Claudio Contreras y doña Juana Contreras, doncella menor de 25 años pero habilitada por la Real Justicia, herederos todos de doña Efigenia de Ochoa, quien les heredó una casa de paredes cubierta de tejas con el sitio de 12 varas de frente y 72 de fondo, ubicada en la Calle Nueva, la cual venden a don Bartolomé Salvo, en 510 pesos, 100 de ellos a censo redimible a favor del Sacramento de la parroquia de Tlacolulan, 100 pesos a la Cofradía de Nuestra Señora del Carmen de este pueblo y 100 pesos que pertenecen a doña Aurelia, con la condición de que dicho Salvo deje vivir en una casita de tablas a doña Aurelia Josefa de Ochoa hasta el fin de sus días. Asimismo dicho Bartolomé Salvo, como obligación con el Reverendo Padre Fray José de Campo, religioso sacerdote de Nuestro Seráfico Padre San Francisco, otorga donación de la dicha casa a doña María Catarina Serrano, viuda de don Juan Francisco de Campo, con la condición de no enajenarla ni cargar a censo, y que a su muerte la casa recaiga en la persona de dicho fraile.
Doña Ana Catarina de Campo, de estado doncella mayor de 25 años, natural y vecina de Jalapa, hija legítima de don Juan Francisco de Campo y de doña María Catarina Serrano difuntos, otorga poder para testar a don Miguel de Torquemada, de la misma vecindad, para que con anuencia de su hermano el M. R. P. Predicador Fray José Alejandro de Campo, Comisario Visitador de la Tercera Orden de N. P. S. San Francisco, haga y ordene su testamento, asimismo lo nombra albacea testamentario, al igual que don Miguel de Torquemada, y como heredero universal a este último.
Don Juan Francisco de Campo, vecino de este pueblo, hijo legítimo de don Francisco Miguel de Campo y de doña Gertrudis de Neira Claver, difuntos, realiza testamento, en el cual nombra como albaceas a doña María Catarina Serrano su mujer, al Reverendo del Convento de San Francisco y a don Juan Montañés de la Cueva, y como herederos a sus hijos José y al próximo por nacer.\r\n
Don Juan Francisco de Campo, vecino de este pueblo, hijo legítimo de don Francisco Miguel de Campo y de doña Gertrudis de Neira Claver, difuntos, casado en primeras nupcias con doña Josefa Manuela del Castillo y Altra, y en segundas con doña María Catarina Serrano, a quien otorga poder para testar y nombramiento de albacea, junto con el padre del Convento de San Francisco, y como herederos a su hijo José y al próximo por nacer.
Fray José Alejandro de Campo, Religioso de la Orden de Nuestro Padre San Francisco, y don Miguel Manuel de Torquemada, vecino y del comercio de esta Villa, en virtud del poder para testar otorgado por doña Anna Catarina de Campo, difunta, otorgan su testamento donde declaran que fue hija legítima de don Juan Francisco de Campo y de doña María Catarina Serrano, españoles y vecinos de esta Villa. Fue la voluntad de la difunta instituirlos y se instituyen como únicos herederos y también como sus albaceas testamentarios y fideicomisarios.