Francisco de Ochoa, vecino del pueblo de Jalapa, junto con su sobrino Bernardo Gorrón, vecino del pueblo de Coatepec, venden a Simón Blanco Navarrete, vecino de este pueblo, un pedazo de solar que mide 93 varas de frente y 119 varas de fondo, linda al norte con la calle que baja para la Ermita, al oriente con el callejón que baja para el río del molino de Santana, al sur con el potrerillo y ciénega de la Cofradía de las Ánimas y al poniente con solar de Lorenza Hernández, viuda de Juan Oaxaca, en la cantidad de 126 pesos.
Esteban Santiago, mulato libre del ingenio Grande de esta jurisdicción, declara que en el año de 1713- 1714 su yerno Antonio Muñoz, vendió un solar a Pedro Díaz de la Cueva, vecino de este pueblo, ubicado en el Barrio de Arriba, que linda por al oriente con calle que sube al camino de México, al poniente con solar del pueblo donde vive Tomás el albañil, al sur con solar del pueblo donde vive Juan Oaxaca y Felipe el carnicero, y al norte con el camino que sale para México, casa de Manuel Zarco y de los Pedrotes; el solar se vendió en 15 pesos, al cabo de los años murió Antonio Muñoz, sin haberle hecho escritura de la venta a Pedro Díaz de la Cueva.
Manuela Antonia de Ochoa, viuda y albacea testamentaria de Simón Blanco Navarrete; junto Andrés, Vicente, Nicolás, Francisco, José Blanco Navarrete, María de Jesús Blanco Navarrete y María de Espinosa, viuda y albacea de Antonio Blanco Navarrete, herederos de dicho Simón; venden a don Sebastián Muñiz de Cámara, vecino de la jurisdicción de la Antigua, una casa y solar que mide 93 varas de frente y 119 de fondo, linda al norte con la calle de Santiago, al oriente con un callejón que baja para el río del Molino de Santa Ana y Llano de Ricardo, al sur con un potrerillo que incluye la casa, y al poniente con solar que fue de Lorenza Hernández, viuda de Juan Oaxaca. La venta se hace en 500 pesos de oro común.