El Capitán Don Fernando Ruiz de Córdoba y Arellano, estante en este pueblo, declaró que el ingenio de San Sebastián Maxtlatlán, que junto con Miguel de Troya compraron a Juan López Ruiz, en realidad pertenece a Miguel de Troya en su totalidad, pues él ha sido su administrador, ha pagado deudas y trabajado hasta ponerle corriente y todo el derecho que pudiera tener se lo traspasa, porque dicho ingenio lo compró para el susodicho
Doña Francisca Díaz Matamoros, vecina de esta jurisdicción, viuda de Juan de la Calleja, declaró haber recibido de Juan Lopéz Ruiz, residente en este ingenio, 1,183 pesos y 7 tomines de oro común, en diferentes partidas, que restaban de la escritura de venta que su marido le hizo de la mitad del ingenio de Maxtlatlán, y con esta cantidad terminó de pagar el valor en que se celebró el trato, pues Juan Lopéz Ruiz ha pagado otras cantidades a los herederos de Cristobal Martín Matamoros que tenía parte en la mitad del ingenio.
Doña Francisca Díaz Matamoros, residente en este ingenio, dio su poder cumplido a Juan de Argaez [Argaiz], al Tesorero Diego de Gamboa, y a su hermano Juan Lopéz Ruiz, vecinos de esta jurisdicción, para que en su nombre y en el de sus hijos, reciba y cobre todos los pesos de oro, plata, joyas, esclavos, ganados, y los demás bienes muebles y raíces que se les debieran; y para que puedan vender las partidas de ganado mayor o menor que valgan hasta la cantidad de 4000 pesos.
Juan López Ruiz, dueño del ingenio de Maxtlatlán, se obliga de pagar a Francisco Méndez, vecino de la provincia de Jalapa, 550 pesos de oro común, precio de un sitio de potrero ubicado en términos de Maxtlatlán.
Francisco Méndez vende a Juan López Ruiz, dueño del trapiche e ingenio de Maxtlatlán, términos de Maxtatlán, un sitio de potrero en 550 pesos de oro común.
Catalina Ruiz y Ana Ruiz, vecinas de Jalapa, como hijas legítimas de Juan López Ruiz y Leonor de Sahagún, finados, dando cumplimiento a una cláusula del testamento de su padre, fundan junto con sus respectivos esposos, una capellanía de misas con 1791 pesos de principal, y 89 pesos cuatro tomines y seis granos de oro común anuales de renta, los cuales quedaron situados en el Ingenio de Maxtlatlán.
Catalina Ruiz y Ana Ruiz, hijas y herederas universales de Juan López Ruiz, junto con sus respectivos maridos solicitaron al capitán Agustín de Sotomayor y de la Mota, Alcalde de Jalapa, se les mande librar una carta de justicia citatoria para efecto de levantar un inventario de los bienes del finado Juan López Ruiz, y proceder a la fundación de una capellanía de misas.
Juan López Ruiz, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Bernabé Martínez, vecino de los llanos de San Juan, 300 pesos de oro común, por razón de otros tantos que le prestó en reales de contado; los cuales dará cuatro meses después de la fecha de esta escritura.
Juan López Ruiz, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Bernabé Martínez, vecino de los llanos de San Juan, 300 pesos de oro común por razón de otros tantos que le prestó en reales de contado; los cuales dará cuatro meses después de la fecha de esta escritura, puestos en esta provincia.
Hernando de Sayas, vecino de Jalapa, haciendo de deuda ajena suya propia, se obligó a pagar a Juan López Ruiz 131 pesos de oro común que los naturales de Jalapa le deben, los cuales dará en esta manera: la mitad de ellos para fines de agosto del presente año de 1609, y la otra mitad para fines de diciembre del año referido.