Comparecieron los mercaderes Francisco de Aguirre y José Ignacio de Ugarte, el maestro carpintero Sargento Agustín Luis, el albañil José Crispín, el herrero Antonio de Castro y el labrador Miguel Pérez, vecinos de este pueblo, para aceptar el cargo de valuadores.
Don José de Ugarte, hijo legítimo de don José Ignacio de Ugarte y de doña María Francisca de Zavalo y Zuazola, natural de la ciudad de San Sebastián en la provincia de Guipúzcoa, de los Reinos de Castilla y vecino del pueblo de Jalapa, casado con doña Manuela de Acosta, otorga poder para testar y nombramiento de albaceas a su citada esposa, junto con don Francisco Pérez de Arellano, vecino de la Antigua Veracruz, y como herederos a María Antonia, Gervasio, María Toribia y Juan José, sus hijos legítimos.
Don José de Ugarte, natural de San Sebastián, señorío de Vizcaya y vecino del pueblo de Jalapa, fue casado con doña Manuela de Acosta, hijo legítimo de don José Ignacio de Ugarte y doña María Ignacia Zavala y Zengotieta, otorga poder para testar a don Juan José, doña María Antonia y doña María Toribia, sus legítimos hijos, así también los nombra albaceas testamentarios y herederos universales.
Don José Ignacio de Ugarte, vecino del pueblo de Jalapa y natural de España, otorga poder especial a don Domingo Muñoz de Murguía, vecino de dicho pueblo, para que cobre a todas las personas, las cantidades en dinero, plata, joyas y géneros que le deban.
José Antonio de Acosta, mercader y vecino de este pueblo, por fallecimiento de su esposa procede a realizar inventario y liquidación de los bienes que han quedado, nombrando por valuadores a Francisco de Aguirre y a José Ignacio de Ugarte, en lo que respecta a mercaderías, al Sargento Agustín Luis, maestro carpintero, José Crispín, maestro de albañil, Antonio Castro, herrero, y a Miguel Pérez en lo que corresponde a labranza y campo.