Luis José de Acosta, vecino de la doctrina de Naolinco, en el paraje de Rancho Nuevo, hijo legítimo de los difuntos Sargento José de Acosta y Marcela Sayago, otorga poder para testar y nombramiento de albaceas a su mujer Josefa Tomasa de Guevara, en compañía de Tomás y Marcos de Acosta, sus hermanos y como heredera de la mitad de sus bienes, a su citada esposa y la otra mitad a Ignacia y Miguel José, huérfanos que han criado.
Luis José de Acosta y Tomás de Acosta, hijos, herederos y albaceas del Sargento José de Acosta y de doña Marcela Sayago, venden a don Francisco Pérez de Arellano, una casa de paredes y tejas, labrada en un solar de su propiedad, linda al norte con la Calle Nueva, al oriente con casa de don José Díaz de Acosta, al sur con el Callejón de las Tinas y al poniente con casas de don Juan José Rincón, en el precio de 500 pesos; 300 en dinero de contado y los 200 que reconocerá dicho comprador a censo a favor de la Cofradía de las Ánimas, pagando 5 % anuales.
Luis José de Acosta y Tomás de Acosta, hijos legítimos, albaceas y herederos del difunto Sargento José de Acosta, en compañía de Marcela Sayago, su madre, otorgan poder general a don Juan de Cárdenas, vecino de este pueblo de Jalapa, para que los represente en todas sus causas y pleitos civiles y criminales.
Juan José de Acosta, hijo legítimo del Sargento José de Acosta, difunto, y de doña Francisca de Barreda Gayón, vecina de Naolinco, declara que como heredero de su difunto padre, en compañía de Juan José quien en su nombre y el de sus hermanas, también herederas, se obligan a entregar a Marcela Sayago, hijuela del citado difunto, la parte que le corresponde de herencia.
Francisco de la Peña, vecino de esta jurisdicción de Jalapa, declara que María Petrona de Acosta, mujer legítima de Fermín Dorantes e hija legítima de los difuntos Sargento José de Acosta y de Josefa Lagunes, le otorgó poder especial para recibir de Marcela Sayago, viuda del difunto Acosta, de Luis José de Acosta y Tomás de Acosta sus albaceas, la cantidad de 297 pesos y 5 reales, que le corresponden como parte de la herencia paterna y materna.
Tomás de Acosta, natural del pueblo de Jalapa, hijo legítimo del Sargento José de Acosta y de doña Marcela Sayago, difuntos, casado con María de Guadalupe Aguilar, otorga poder para testar a su citada mujer, en compañía de Luis José de Acosta y Marcos de Acosta, hermanos del otorgante, asimismo los nombra sus albaceas, y como herederos universales designa a sus hijos legítimos María Cayetana, Margarita Josefa, José Eugenio y María Gregoria.
El Sargento don José de Acosta, residente en este pueblo, con testamento hecho, por vía de codicilio ordena que María Martina de 1 año, hija natural de María Josefa, su esclava, sirva a su esposa Marcela Sayago, hasta que ésta muera y al ocurrir esto, quede en libertad.
Don Marcos de Acosta, hijo legítimo de don José de Acosta y de Marcela Sayago, difuntos, natural del pueblo de Naolinco, y su mujer doña Antonia de la Trinidad Morales, hija legítima de don Fernando Morales y de doña Micaela Gregoria Domínguez, vecinos del trapiche que era de Bernarda de los Reyes, se otorgan poder general el uno al otro y viceversa y ambos a Tomás de Acosta, para que el que sobreviviere ordene el testamento de alguno de los dos, de igual forma se nombran albaceas testamentarios en compañía de dicho Tomás. Nombran por sus universales herederos a sus hijos.
Marcela Sayago, mujer de José de Acosta, hija legítima de los difuntos Andrés Sayago y María González, naturales de Naolinco y vecinos de esta jurisdicción de Jalapa, realiza testamento, en el que nombra como albacea a don Francisco Pérez de Arellano, junto con sus hijos Luis José de Acosta y Tomas de Acosta, y como herederos a sus demás hijos María de Jesús, Luis José, Tomás, Marcos Dionisio, Santiago José, Antonio Gaspar y Cecilia Catarina.
Don Antonio Gaspar de Acosta, natural de Naolinco, hijo legítimo del Sargento José de Acosta y de doña Marcela Sayago, difuntos, otorga poder para testar a doña María de la Encarnación Pérez, su legítima esposa, así también a su hermano don Francisco José Pérez, quien es Cura de Tlacolula, y a don Gregorio José de Acosta, su hijo legítimo, los nombra igualmente albaceas testamentarios. Como herederos universales nombra a sus legítimos hijos María Jacinta, esposa de Matías Domínguez, Antonia, doncella de 19 años, Gregorio de 18, José Martín de 17, José Eustaquio de 15, José Mariano de 13, Mariana de 8 y Estefanía Acosta de 6, sus hijos legítimos.