José Díaz de Acosta, español y vecino de este pueblo, declara haberse casado con Catarina María Domínguez, quien tiene por parte materna 200 pesos en poder del secretario don Diego Cardeña, los cuales no ha percibido aun por no querer dicho secretario pues se niega hacerlo, por lo que el dicho José Díaz de Acosta hace una petición a su majestad para que intervenga en el asunto y se le den los 200 pesos.
Luis Domínguez y Catarina Domínguez, hijos y herederos de los difuntos Agustín Domínguez y Rosa López, venden al Secretario Diego Cardeña, vecino de este pueblo, una casa ubicada en la calle que sale hacia la plaza y cierra con las que fueron de los Quiñones, linda al norte con casa que fue de Antonio de Herrera y ahora lo es de Andrés Monares de Vargas, libre de empeño, al precio de 1000 pesos de oro común.
Don Roque Jacinto Florido, hijo legítimo de don Juan Martín Florido y de doña Catarina Domínguez, difuntos, natural del Castillo de las Guardias en los Reinos de Castilla, Arzobispado de Sevilla, y vecino del pueblo de Banderilla en suelo ajeno, jurisdicción de esta Villa de Xalapa otorga su testamento donde declara fue casado con Marcelina Gertrudis de Vargas; nombra como su heredero legítimo a su hijo don Juan Onofre Florido y como albaceas testamentarios a don Francisco Mateo y a don José Mariano Florido, sus nietos. Declara que los bienes, deudas activas y pasivas, derechos y acciones que tiene y le pertenecen lo saben sus albaceas.
Don Roque Jacinto Florido, natural del Castillo de las Guardias, Arzobispado de Sevilla en los Reinos de Castilla, hijo legítimo de los difuntos don Juan Martín Florido y de doña Catarina Domínguez; junto con doña Marcelina Gertrudis de Vargas, hija legítima de Francisco de Vargas, vivo, y Magdalena María, difunto, ambos marido y mujer, vecinos de Banderilla, se otorgan poder para testar y nombramiento de albaceas, y como heredero a Juan Onofre Florido, hijo legítimo de ambos.
Don José Díaz de Acosta, hijo legítimo de los difuntos don Sebastián Díaz de Acosta y doña Sebastiana Pérez de Medina, natural y vecino del pueblo de Jalapa, casado en primeras nupcias con doña María de Jesús García de Baldemora y en segundas con doña Catarina Domínguez, otorga poder para testar y nombramiento de albaceas a doña María y doña Antonia Díaz de Acosta, sus hijas legítimas del primer matrimonio, en compañía del Licenciado Pedro García de Baldemora, y como herederas a sus citadas hijas.