Don Juan López, Teniente de la Compañía de Caballos; don Cristóbal de Ortega, Alférez; don Nicolás de Acosta, don Francisco de Casados, don Mateo José Roso, don Miguel Hernández y don Lorenzo Fernández, vecinos del pueblo de Jalapa, otorgan poder general al Doctor Agustín de Bechi, Colegial en el Eximio Real y Pontificio de San Pablo, en la Ciudad de Puebla, de donde es vecino, junto con el Licenciado Antonio Martínez, Abogados de la Real Audiencia de México, de donde el último es vecino, para que los representen en todos sus pleitos, causas y negocios, civiles y criminales.
Don Santiago Ortiz de Zárate, natural y vecino del pueblo de Jalapa, hijo legítimo de los difuntos don Diego Ortiz de Zárate y doña Margarita García Soler, junto con doña Micaela Josefa de Acosta, su legítima esposa, natural del pueblo de Naolinco y vecina de este pueblo, hija legítima de los difuntos, Sargento don José de Acosta y doña Josefa Lagunas, se otorgan poder para testar y nombramiento de albaceas, en compañía de don Mateo José Roso, su yerno y de don Felipe de Jesús de Zárate, su hijo legítimo, y como herederos nombran a sus 11 hijos legítimos, junto con Juan José, niño de 5 años que han criado.
Don Agustín Montiel, hermano y apoderado de doña Jacinta de Ávila y doña Josefa de Ávila, vende a don Clemente Couso, una casita de piedra y lodo con rajas de cal y canto, ubicada en este pueblo, techada de tejas que se compone de 13 varas de frente; linda al oriente con callejón que llaman de la Sierpe, al norte con casa del comprador, al fondo que es el poniente con casa de los herederos de don Mateo José Roso y al sur con casa de Pedro Vela, al precio de 120 pesos de oro común.
Doña Petronila Javiera Rodríguez Díaz, viuda de don José y Camino Velasco, junto con don Francisco del Camino y Velasco, vecino de la Veracruz, albaceas del difunto don Pedro de Parraga Robledano, venden a don Manuel Rivero, vecino de España y residente en el pueblo de Jalapa, un pedazo de solar que mide 54 y media varas de frente y 72 varas de fondo, contiguo a la casa que fue morada del difunto, linda al poniente con la Calle de la Amargura, casas de José de Ochoa y don Mateo José Roso, al norte con casas de doña María Nicolasa Cabello, al oriente con casas de don Bernardo de la Fuente y al sur con casas de doña María Montañés de la Cueva y don Domingo Díaz Mier, al precio de 658 pesos.
Don Nicolás de Acosta, don Mateo José Roso, don Andrés de Arteta, don José de Zavaleta, don Fernando Canzela, don Lorenzo Fernández, don José Vicente Romero, don Manuel de Acosta, y demás vecinos del pueblo de Misantla, jurisdicción de la Antigua Veracruz, a nombre propio y el del vecindario, otorgan poder general a don José de Zavaleta, don Fernando Cancela y don Manuel de Acosta, vecinos del mismo lugar, para que los representen en todos sus pleitos, causas y negocios, civiles y criminales.
Don Manuel José Velad, vecino del pueblo de Jalapa, vende a don Mateo José Roso, vecino de este pueblo, una casa de paredes y tejas, con el sitio que le corresponde de 26 varas de fondo, ubicada en este pueblo y que linda al oriente con la Calle de la Amargura y solar de don José Robledano, al norte con otra calle y casas que fueron de don Luis Ruz y Sotomayor y ahora son de don Domingo Mier, al poniente con casas que fueron de Bernabela Antonia Montiel y al sur con casas de Polonia de la Cueva, al precio de 500 pesos.
Antonio Álvarez, Clérigo Presbítero, Teniente de Cura y Administrador, junto con Miguel de Arteta, Mayordomo y Hermanos de la Cofradía del Santísimo Sacramento del pueblo de Misantla, dijeron que dicha Cofradía tenía cargados desde de 1733 sobre un molino de José Antonio de Santa Ana, 200 pesos, que reconoció a réditos, quien se atrasó en el pago de los réditos de 80 pesos hasta el día 15 pasado; por lo cual los antes citados, otorgan poder especial a Mateo José Roso para que con licencia del Rector de dicha Cofradía cancele la deuda y de por entregado los 200 pesos de principal, y de los 70 pesos de réditos entregue recibos en forma dejando libre de deuda al molino, bienes y herederos de dicho Santa Ana.
Don Juan Gómez de Estrada y don Antonio Mason, vecinos del pueblo de Jalapa, albaceas testamentarios de don Benito Posadas, dijeron que dicho difunto dejó ordenado que de su caudal se impongan 100 pesos, para que con sus réditos se compren algunas cosas para el Santísimo Sacramento de la parroquia del pueblo de Misantla, por lo que el cura Mateo José Roso, dio orden de que se le entregue dicha cantidad a Juan José Santamaría para que los imponga sobre su mesón, que tiene en este pueblo en el Barrio Alto en la Calle del Ganado, y se obliga a entregar 5 pesos anuales de réditos, que empiezan a correr desde la fecha de esta escritura.
Pedro Enríquez Álvarez, vecino del pueblo de Jalapa, vende a don Mateo José Roso, vecino de este pueblo, un colgadizo de piedra y lodo, con su sitio de 15 varas de frente y 30 varas de fondo, linda al norte con el callejón que sale para el Chorro Poblano y casas que heredó don Luis Ruz y Sotomayor, al poniente con casa de Isabel de Castro y solar de Joaquín Felipe Sarmiento, al sur con solar de Pablo de Ávila y al oriente con casa y solar de dicho don Mateo y paredes de los herederos de Francisco de Ochoa, al precio de 113 pesos.