Ante Nicolás de Perea, Teniente de Alcalde Mayor de Jalacingo, Antonio Rodríguez Lovllo se obligó de pagar a Lorenzo de Sosa y Carvajal 315 pesos y un cuarto de oro común, por razón de 918 tablas que le vendió.
Y vista la información por el Teniente Nicolás de Perea, éste mandó se entregue a Diego Izcuintle el caballo del que se ha dado información.
Juan Bautista de Sierravalle Rioseco, otorga que vende al Capitán don Diego Dávila Varrientos [Barrientos], vecino y labrador de la jurisdicción de Quechula, tres sitios de tierra para ganado menor, que tiene y posee en términos de la jurisdicción de Zongolica; y en ellos un trapiche corriente con su casa de molienda, armada sobre horcones, cubierta de zacate; una casa de calderas empezada a labrar de cal y piedra, con dos calderas medianas; una resfriadera, una bomba espumadera y dos remillones; un jacal que sirve de purgar el azúcar con su asoleadero, cubierto de zacate; una casa de vivienda y otra que sirve de troxa [troja] cubierta de zacate; veintiocho mulas y machos de tiro y una yegua; y un horno de cal. Dicho trapiche también se compone con 10 suertes de caña dulce chicas y grandes de diferentes edades. Por otra parte señala que los tres sitios de tierra los compró de Juan Gómez de Castro y de Gerónima [Jerónima] de Prado su mujer, de Nicolás de Perea y Lucía de Prado su legítima mujer, vecinos del pueblo de Maltrata; y de Pedro González de Prado, vecino de la ciudad de México, como hijos y herederos de Joseph [José] de Prado. Lo vende en precio de 10 000 pesos de oro común, los 4 000 de ellos que ha recibido, y lo restante que recibirá dentro de seis años.
JUAN RODRÍGUEZ DURÁN, JUEZ RECEPTORAnte Nicolás de Pérea, Teniente del pueblo de Jalacingo, pareció Diego Izcuintle, natural de Altotonga, dijo mediante intérprete que se querellaba y querelló de todas las personas que pareciendo ser culpadas, en razón de un caballo castaño con su hierro que le hurtaron hace 4 meses y ahora apareció en el hospital de Perote, y se ofreció a dar información.