Ante don Francisco de Luna y Arellano, Corregidor por Su Majestad de este partido, Juez de Caminos y de Registros, pareció Nicolás García, vecino de la ciudad de los Ángeles, dueño de sus carros, quien manifestó dirigirse a la Nueva Veracruz y llevar a los indios e indias siguientes: Cristóbal Martín, Capitán, e Isabel, su mujer; Diego Mateo, soltero; Juan Elías, soltero; Juan Pérez y Lucía, su mujer; Bartolomé, quedó su mujer arriba; Juan Antonio y María, su mujer; Antonio, soltero; Pablo, su mujer quedó en la Puebla; Juan García y María, su mujer; Gaspar, soltero; Pedro, soltero; Gaspar, soltero; otro Gaspar, soltero; Diego, viudo; Sebastián y [Verónica], su mujer.
Se tomó la razón de 5 pipas de vino en 30 barriles que lleva Cristóbal Martín en su recua, para entregar en la Puebla al Sargento Francisco Muriel.
El gobierno indígena del pueblo de Jalapa arrendó a Cristóbal Martín, español, un mesón por el tiempo de dos años, en la cantidad de 80 pesos anuales de oro común.
Domingo de Licona vende a Cristóbal Martín, vecino de Jalapa, un esclavo negro, bozal, de tierra Bran, de 20 años de edad, poco más o menos, por el precio de 400 pesos de oro común.
Juana de León, viuda de Cristóbal Martín, y su padre, Alonso García de León, como su fiador, se obligaron a pagar a Domingo de Licona o a su apoderado, Melchor del Moral, 205 pesos de oro común que restan del precio de un esclavo negro que Cristóbal Martín había comprado a plazos; los cuales entregarán para fines de enero de 1602.
Cristóbal Martín, vecino del pueblo de Xicochimalco, recibe como alguacil carcelero a Antonio de Aragón, preso en la cárcel pública por acusación de don Domingo Navarrete y consortes, obligándose a volverlo a ella, a oír sentencia y a pagar por el tiempo que fuera condenado.
Don José Alonso, don José García, Alcaldes del pueblo de Teocelo; don Mateo García y don Tomás Juan, Regidores; don José Manuel, Escribano y Cristóbal Martín, Alguacil, dijeron sin intérprete, que otorgan poder general a don Francisco Miguel de Campo, vecino del pueblo de Jalapa, para todos sus pleitos, causas y negocios civiles y criminales eclesiásticos y seglares demandando y defendiéndolos de cualquier comunidad, personas y particulares y especial para que los defienda en el pleito que tienen pendiente con Martha Felipa, viuda de Juan Pascual, dueño de tierras en términos de dicho pueblo y de ser conveniente compre a la dicha dos sitios de ganado menor que posee en esos términos a los plazos que asentare.
Don José Díaz de Acosta y don José Antonio de Acosta, vecinos de este pueblo de Jalapa, el primero como Mayordomo de la Cofradía de la Pura y Limpia Concepción, ubicada en la iglesia parroquial de este pueblo, la cual tiene 2 caballerías de tierra y algunos pedazos de solar, informan que venden un solar de 50 varas de frente, que linda por el oriente con solar de Cristóbal Martín, por el norte con solar de José García, por el poniente con solar de Juan Rodríguez y por el sur con las 2 caballerías de la mencionada Cofradía, a Juan Miguel de Agüero, vecino de este pueblo, en el precio de 9 reales por vara.
Don Manuel Vicente de la Barrera, Cura, Vicario y Juez Eclesiástico de la doctrina de Jalapa, Rector de la Cofradía de la Limpia Concepción, junto con don Antonio Primo de Rivera, Mayordomo de dicha cofradía, otorgan en arrendamiento a Luis José Rivera, un pedazo de tierra de 60 varas de frente, linda al oriente con el camino que va para los ingenios y tenería del Capitán don Juan Ricardo de Guzmán, al norte con tierras de dicha cofradía, al poniente con tierras de Juan Bautista y solar de los herederos de Cristóbal Martín y al sur con el arroyo de agua que baja de Xallitic y Techacapa, por el precio de 3 pesos en cada año.
Juana de León, viuda de Cristóbal Martín, como tutora y curadora de sus hijos, dio poder a Lorenzo de Gámez para que pueda cobrar de cualesquier persona los pesos de oro, esclavos, y borregos que le fueren debidos en esta Nueva España.