Vicente Alemán, vecino de la nueva ciudad de la Veracruz y residente en el ingenio de azúcar nombrado San Miguel Almolonga, en esta provincia, dio su poder cumplido a Cristóbal Martín, vecino de Los Ángeles, dueño de su recua, para que pueda comprar en su nombre la cantidad de oro y plata labrada hasta por un valor de 2 000 pesos de oro común.
Cristóbal Martín, vecino de Jalapa, se obliga a dar y pagar 400 pesos de oro común, precio de un esclavo negro, bozal, de tierra Bran, al Capitán Domingo de Licona, para fines del mes de enero de 1602.
Cristóbal Martín, vecino de Jalapa, se obliga a dar y pagar a Gabriel de Huerta, vecino de esta provincia, 490 pesos de oro común; 200 para fines de septiembre y los 290 restantes para fines de diciembre del presente año; los cuales son por razón de otros tantos que le prestó.
El gobierno indígena del pueblo de Jalapa arrendó a Cristóbal Martín, español, un mesón por el tiempo de dos años, en la cantidad de 80 pesos anuales de oro común.
Domingo de Licona vende a Cristóbal Martín, vecino de Jalapa, un esclavo negro, bozal, de tierra Bran, de 20 años de edad, poco más o menos, por el precio de 400 pesos de oro común.
Juana de León, viuda de Cristóbal Martín, y su padre, Alonso García de León, como su fiador, se obligaron a pagar a Domingo de Licona o a su apoderado, Melchor del Moral, 205 pesos de oro común que restan del precio de un esclavo negro que Cristóbal Martín había comprado a plazos; los cuales entregarán para fines de enero de 1602.
Juana de León, viuda de Cristóbal Martín, como tutora y curadora de sus hijos, dio poder a Lorenzo de Gámez para que pueda cobrar de cualesquier persona los pesos de oro, esclavos, y borregos que le fueren debidos en esta Nueva España.