Francisco Martín Rosado, vecino del pueblo de Colipa, otorga poder general a José Hernández, vecino de Jalacingo, para que demande y cobre judicialmente de cualquier persona, las cantidades de dinero, joyas, plata, bienes raíces y otros efectos y géneros, que le adeuden.
Francisco Martín Rosado, español, residente en este pueblo, dona a Mariana, su hija natural, una esclava nombrada Mariana Susana que compró al Alférez Francisco Antonio Patiño, junto con un hijo nombrado José Antonio de 4 meses, señalando que el valor de dichos esclavos no excede de los 500 pesos, libres de empeño.
Francisco Martín Rosado, residente en este pueblo, dona a Sebastiana Jacinta, su hija natural, una negrita llamada Marta Guadalupe, de 5 años, hija de una esclava llamada Mariana Susana, señalando que el valor de dicha negrita no excede de los 500 pesos, libres de empeño.
Francisco Martín Rosado, natural de las Islas Canarias, hijo del difunto Pedro Martínez y de María Pérez Rosado, junto con María de Zárate, su esposa, hija de María de Zárate, vecinas de la Veracruz Vieja, se otorgan poder para testar, nombrándose albaceas y a la citada María como heredera universal.
María de Zárate, vecina del pueblo de Colipa, jurisdicción de La Antigua Veracruz, viuda de Francisco Martín Rosado, con poder de este para hacer su testamento, informa que la nombra como albacea y heredera de sus bienes.
Francisco Martín Rosado, vecino del pueblo de Colipa, vende al Licenciado Antonio Cayetano de Alarcón, un negro esclavo nombrado Francisco Javier de 30 años más o menos, al precio de 300 pesos, libre de empeño, sin asegurarlo de vicio o enfermedad.