Antonio Hidalgo de Agudelo, cargador de la última flota a cargo de Rodrigo de Torres y Morales, otorga poder general a José Nicolás del Cabo Franco y por su ausencia a Diego García Bravo, vecinos de la Ciudad de México, para que demanden y cobren judicialmente de cualquier persona las cantidades de dinero, joyas, plata y otros géneros que le adeuden.
Don Antonio Primo de Rivera, Teniente General de la jurisdicción de Jalapa, por orden del Virrey de esta Nueva España, recibe de don Pedro de Iriarte, don Diego García Bravo y don Fernando Collantres, Diputados del comercio de este pueblo, la cantidad de 3, 000 pesos en plata doble, que han recolectado en el Camino Real, para pagar otra cantidad que tomó para la composición de dicho camino, depositados por orden de la real Audiencia de México, en poder de don Bartolomé Salvo.
Don Diego García Bravo, vecino y del comercio de la Ciudad de México, actual diputado de la presente flota, exhibió una escritura hecha en Cádiz en la que se obliga don Gregorio de Alsasua, vecino de Cádiz, a pagar a don Manuel de Llantada Ibarra, vecino de México, 1, 288 pesos escudos 3 reales y cuartillo de plata antigua los mismos que dicho Llantada le prestó a don Domingo Murguía, cantidad que se da por recibida, por lo que cancela dicha escritura.
Ignacio Coronado Pipino y Diego García Bravo, vecinos y comerciantes de la Ciudad de México y residentes en este pueblo, se obligan a pagar a Francisco Gutiérrez Franco, cargador de la flota a cargo de Rodrigo de Torres y Morales , la cantidad de 87, 124 pesos, los cuales pagarán en el despacho de los primeros azogues que vengan a este reino y en caso de que no vengan, lo harán dentro de un año.
Don Luis de Vargas, vecino de España y residente en este pueblo de Jalapa, otorga poder especial a don Diego García Bravo, vecino de México, para que cobre todas las cantidades de dinero y especie que le adeuden.