Demanda de Lázaro Díaz, vecino de este pueblo, a Pedro Rodríguez, boyero residente en esta jurisdicción, por ciertos daños que le causaron sus bueyes a su milpa de maíz.
Testamento, inventarios y pública almonedad de los bienes que quedaron por muerte de Bartolomé Martín Maldonado, natural de la ciudad del Puerto de Santa María, en los Reinos de Castilla, vecino que fue de Maltrata, para la división de bienes entre sus herederos. En cuyo testamento menciona ser hijo legítimo y natural de Pedro Bernal y Beatriz Hernández Maldonado, difuntos; y haberse casado en primeras nupcias con Francisca Rodríguez, difunta, hija de Pedro Rodríguez, carpintero de ribera, vecino del Puerto de Santa María, y en segundas nupcias con Isabel Muñoz, viuda que fue de Alonso Pérez Mellado. Nombra como herederos a Mariana y Leonor hijas legítimas de dicha Isabel Muñoz y a sus nietos Bartolomé Martín y Juan Sánchez hijos de Pedro Rodríguez, su hijo del primer matrimonio.
Se tomó la razón de 64 pipas de vino que lleva Gonzalo García Romero en su cuadrilla de carros, para entregar en la Puebla a Lorenzo Gómez y a Pedro Rodríguez.\n
Se tomó la razón de 7 pipas de vino en 42 barriles que lleva Pedro Rodríguez en su recua, para entregar en México al Capitán don Bartolomé Bernal de Pineredo [Pinadero].\n\n
Pedro Rodríguez, de color pardo, vecino de Jalapa, dio en arrendamiento al Bachiller Antonio Vázquez, clérigo de menores órdenes, una casa de morada en este pueblo, de paja, por tiempo de un año, al precio de 12 pesos de oro común.
El Bachiller Juan de Quiróz, clérigo, residente en esta provincia, dio su poder cumplido a Juan Bautista de Robles, presbítero, vecino de la ciudad de Los Ángeles, que está presente, generalmente para en todos sus pleitos, causas civiles y criminales, y para que pueda recibir y cobrar de cualesquier maravedís, pesos de oro, plata, joyas, esclavos, mercaderías, derechos y acciones y otros bienes que le debieren; especialmente, para que en su nombre cobre de Pedro Rodríguez y de Francisca de la Rocha, su legítima mujer, vecinos de Tlalmanalco, lo que le debieren de una capellanía que sobre sus haciendas dejó impuesta su tío el Capitán Juan Díaz Matamoros.
Juan de Porras Farfán, escribano público de la ciudad de México, dio fe de unos autos celebrados ante el corregidor de la capital, por Pedro Rodríguez contra Domingo Buzo, sobre un adeudo de 93 pesos de oro común.
Carta de obligación de la señora Arriaga, viuda de Pedro Rodríguez, vecino de la provincia de Jalapa, en la que se obliga a pagar 90 pesos de oro común a Pedro de Irala, vecino de la ciudad de la Puebla de los Ángeles.
Sebastián Díaz de Aparicio, hijo de Miguel de Aparicio y Ana Guerrero, vecino de este pueblo de Jalapa, otorga su última disposición donde señala como bienes suyos una casa de su morada, que es de rajas, madera y tejas con su solar correspondiente que pertenece a la Cofradía de la Concepción; 5 mulas y otros animales; un rancho en tierras del Licenciado José Zavalza, en el cual tiene un obrador, casa de horno, cocina y vivienda de fabricar tejas y otros bienes; le deben Mariano Frías, Antonio Ibáñez, Antonio de Escobar, Pedro Saldaña y otras personas más; debe a don Pedro Rodríguez y a Ignacio de Guevara; fue casado con Mónica Soterina de Guevara, procrearon 9 hijos; nombra albaceas a su esposa y a don Pedro Rodríguez.
Don Juan Pascual, Gobernador, don Juan José y don Pedro Rodríguez, Alcaldes, don Antonio Jiménez, don Andrés Gaspar, don José Mateo y don José Antonio, Regidores y Pascual Lorenzo, Escribano, indios ladinos y oficiales de República del pueblo de San Pedro Chiconquiaco, otorgan poder general a don Juan Ignacio Rubín de Celis, vecino de dicho pueblo, para que los represente en todos sus pleitos, causas y negocios, civiles y criminales.