Juan Bello y Lucía Hernández, vecinos de Teziutlán, venden a Juan Librero, vecino de la jurisdicción de Teziutlán, medio sitio de ganado mayor ubicado en términos de Tepeaca, con 36 bueyes, siete rejas, y el derecho a tres caballerías de tierra que solicitaron al gobierno virreinal, todo por el valor de 1100 pesos de oro común.
Esteban Ruiz, vecino de San Juan Xiutetelco, vende a Juan Bello residente en la jurisdicción de Teziutlán, un esclavo negro llamado Pedro, criollo de esta Nueva España, en 510 pesos de oro común.
Juan Bello se obliga de pagar a Pedro Pascual 560 pesos de oro común, precio de una esclava negra con su hijo, de tierra Bran, y el negrito de un año, poco más o menos.
Juan Librero y Elena Rodríguez, vecinos de Teziutlán, se obligan de pagar a Juan Bello de la misma vecindad, 1100 pesos de oro común, por razón de medio sitio de estancia de ganado mayor, tres caballerías de tierra, siete rejas, y 36 bueyes de arar que le compraron fiados (Fragmentos).
Luis Alvarez Méndez, vecino de la Puebla de los Ángeles, vende a Juan Bello, estante en este pueblo, 50 cueros de toro al precio de 14 reales y medio cada uno.
Pedro Pascual, vecino de este pueblo, vende a Juan Bello, vecino de Jalacingo, una esclava negra llamada Catalina con un hijo suyo nombrado Juan, por el precio de 560 pesos de oro común.