Don Hilario de los Santos, Gobernador, don Tomás Hernández, don Pedro Pascual y don Ignacio Feliciano, Alcaldes, Luis Bernardo, Juan Eugenio y Agustín Luis, Regidores, y Alfonso Paulino, Escribano, miembros del cabildo y República, común y naturales del pueblo de Jalapa, otorgan poder general a don Juan Manuel Castañón, vecino de este pueblo, para que los represente en todos sus pleitos, causas y negocios, civiles, criminales, ordinarios y ejecutivos.
Francisco Gutiérrez, vecino de la Puebla de los Ángeles, ante don Antonio Sedano, Alcalde Mayor y Juez de Congregación en el partido de Jalacingo, se obligó a pagar a Pedro Pascual 224 pesos y medio por una cédula que reconoció deberle junto con su hermano Luis Martín.
Juan Bello se obliga de pagar a Pedro Pascual 560 pesos de oro común, precio de una esclava negra con su hijo, de tierra Bran, y el negrito de un año, poco más o menos.
Pedro Sánchez Monge, vecino de Jalapa, vende a Pedro Pascual, vecino de Jalacingo, una esclava negra llamada María Arará, de 25 años de edad, poco más o menos, con un hijo suyo llamado Francisco, de tres años de edad, por el precio de 400 pesos de oro común.
Don Leonardo Antonio, Gobernador; don Juan de Santiago, don Miguel Antonio y don Ignacio Feliciano, Alcaldes; don Tomás Hernández, don Pedro Pascual y don Marcos Antonio, Regidores; y Antonio de la Cruz, Escribano de su cabildo; todos oficiales de gobierno y cabildo del pueblo de Jalapa, por su propia voz y la de los naturales de este pueblo, venden a don Juan José de Ahedo, un solar que mide 26 varas de frente y 80 de fondo, ubicado en la calle y barrio de Santiago y solar de Juana Vázquez con el que hace frente; linda al oriente con solar de don Juan Ignacio Rubín de Celis, al norte y poniente con solares del pueblo, dicha venta la hacen en 65 pesos.
Francisco Gutiérrez y Luis Martín, reconocen que deben 449 pesos de oro común a Pedro Pascual, vecino de Jalacingo.
Ante Gonzalo Rodríguez de Villafuerte, Alcalde Mayor de Jalacingo, el gobernador y alcaldes del pueblo de Teziutlán, se obligaron de pagar a Pedro Pascual, vecino de Jalacingo, 75 fanegas de maíz para el principio de la cosecha del año de 1606.
Pedro Pascual, vecino de este pueblo, vende a Juan Bello, vecino de Jalacingo, una esclava negra llamada Catalina con un hijo suyo nombrado Juan, por el precio de 560 pesos de oro común.