Luis de Nava dio poder a Pedro Barrón, vecino de la Veracruz Vieja, para que pueda cobrar en su nombre todos los pesos, joyas, y esclavos que le fueren debidos; y en especial, pida de don Alonso de los Ríos, vecino de la Veracruz Nueva, una esclava negra llamada María Angola que le dejó empeñada por 150 pesos de oro común.
Luis de Nava, mayordomo de la Estancia de Tulapa, registró ante don Antonio Sedano, Alcalde Mayor de Jalacingo, 220 novillos y toros marcados con el hierro de doña María Monte, y obtuvo licencia para llevarlos a la Puebla de los Angeles.
Don Mariano José, doña Bárbara y doña Gregoria Santa María, hermanos legítimos de la difunta doña Francisca Santa María, viuda que fue de don Baltazar Nava, quienes durante su matrimonio procrearon por sus hijos legítimos a don Luis, don Francisco, don Manuel, don Felipe, don Mariano, doña María Josefa, doña Juana Rosalía y doña María Desideria Nava, sobrino en primer grado, y dijeron que por fallecimiento de sus difuntos padres quedaron entre sus bienes un solar y casa, los cuales heredaron, y hacen frente al norte, calle en medio que baja de las gradas del Convento de San Francisco para la Ermita de Santiago, con 37 y media varas; por el oriente, que también es frente, callejón en medio que baja al Molino de Maniau, por donde tiene 126 varas; por el sur, igualmente frente, callejón en medio que va para el potrero; por el poniente linda con el fondo de los solares de las Quezadas y Blancos, por donde tiene de largo 33 varas y de ancho 37. Por tal motivo declaran que el solar y casa pertenecen a los ocho relacionados hijos de la nominada difunta doña Francisca Santa María.