Juana Josefa Luis, vecina del pueblo de Jalapa, hija natural de la difunta Antonia Luis, casada con Juan José de Vargas, nombra como albacea a su hija Juana Antonia de Vargas y como herederas a la citada Juana Antonia, junto con Rita Juana y Ana Francisca, sus otras hijas legítimas.
Ana Francisca de Vargas, mujer legítima de don Pedro Antonio de Campo, Rita Susana, mujer legítima de Francisco Pastrana y Juana Antonia de Vargas, doncella, hijas legítimas y herederas de los difuntos Juan José de Vargas y Juana Josefa Luis, con licencia expresa de sus citados maridos, venden a don Pedro Gorrindo Palomino, vecino de este pueblo, una casa de paredes y teja con el sitio que le pertenece, la cual linda al oriente con la Calle Real que de la Plaza sube para la casa del Rey y casas de don Juan de Quiñones, al norte con casas de doña María Montañés de la Cueva, al poniente con solar del comprador y al sur con casa del mismo, al precio de 400 pesos.
Antonio de Villegas, vecino de Jalacingo, dio poder al Lic. Juan José de Vargas, a José Antonio de Villegas, y a su mujer, María de la O, para que después de su fallecimiento puedan hacer su testamento en la forma que le tiene comunicado.