José Cabello, vecino de este pueblo, se obliga a pagar a Laureano Donado la cantidad de 598 pesos y 4 reales, en despachos de los primeros navíos que salgan de Veracruz hacia los Reinos de Castilla, y para seguridad de dicha deuda hace hipoteca de un atajo de mulas y unas casas que como albacea de su mujer administra en este pueblo, ubicadas en la calle que atraviesa de la que sube de la plaza para la carnicería, linda con dicha calle al frente y al fondo con la casa del Rey, al oriente con casa de Francisco Ortiz, y al poniente con casas del Capitán José Robledano.
Laureano Donado, cargador de flota, otorga poder general a Antonio López de Herrera y por su ausencia a Domingo de Murguía, cargadores de la flota a cargo de Rodrigo de Torres y Morales, para que reciban y cobren judicialmente de cualquier persona, adeudos de semillas, dinero, plata y en especial lo que le deban en la Habana.
Don Andrés Francisco de Escudero y Don Laureano Donado, cargadores de matricula de la flota a cargo del señor Don Rodrigo de Torres, otorgan poder especial a Don Antonio Méndez Prieto, vecino de la Ciudad de México, para que en sus nombres comparezca ante el Virrey, donde pida que se les libre despacho para sacar libremente el aceite de almendras que han traído para vender en cualquier ciudad o lugar de este reino.
Juan de Ballesteros Laso de la Vega, vecino de la Ciudad de la Puebla de los Ángeles y residente en este pueblo, con poder que le otorgó Carlos Francisco de las Peñas Montalvo, recibió de Laureano Donado, vecino de España y residente en este pueblo, la cantidad de 29, 902 pesos 3 reales en mercancía de Castilla, los cuales se obliga, como fiador apoderado del citado Carlos, a pagar cuando salga el despacho de las primeras banderas o azogue hacia los Reinos de Castilla y por su defecto se ha de pagar en grana jaspeada, de la más selecta.