Teresa García, viuda de Miguel de Troya, vecina de Jalapa, hizo gracia y donación a Tomás Palomino Rendón, vecino de Jalapa, de un pedazo solar ubicado a las espaldas de su vivienda, y hace frente con la calle que de la iglesia parroquial sube para el llano de Macuiltépec.
Teresa García, viuda de Miguel de Troya, entregó a su fiador don Fernando Ruiz de Córdoba y Arellano, vecino de la provincia de Jalapa, el Ingenio San Sebastián Maxtlatlan, y se obligó a pagar todas sus deudas hasta dejarlo completamente saneado.
Teresa García, viuda de Miguel de Troya, traspasó al Capitán Don Fernando Ruiz de Córdoba y Arellano, vecino de la nueva Veracruz y residente en este pueblo, el ingenio de Maxtlatlán con las tierras, aguas, esclavos, casas y demás aperos que le pertenecen; y en atención de dicho traspaso, Don Fernando Ruiz de Córdoba y Arellano, reconocerá todos los censos, capellanías y obligaciones cargados en el citado ingenio, los cuales suman 5988 pesos de oro común y 54 panes de azúcar del diezmo. Asimismo, le dará de sus bienes 800 pesos de oro común, pagaderos a ciertos plazos.
Doña Teresa García, viuda de Miguel de Troya, y mujer legítima de Dionisio de Espinosa, vecina de esta jurisdicción, aprobó la venta de una casa ubicada en Chalco que hizo su padrastro Diego Bello en su nombre, y prometió no pedir ni ahora ni en tiempo alguno su derecho, la cede, renuncia y transfiere en el nuevo propietario.
Dionisio de Espinosa, vecino del pueblo de Tulancingo, residente al presente en este de Jalapa, conjunta persona y con poder de su esposa Teresa García, que primero lo fue de Miguel de Troya, difunto, vecino que fue de esta jurisdicción, vende a Lorenzo Romero Jurado, dueño de recua, vecino de Jalapa, unas casas que la susodicha heredó en este pueblo de su primer marido, ubicadas en la Calle Real, yendo de la plaza para el llano de Macuiltépetl, a mano izquierda; linda por una parte, con casas de Isabel López Muñoz; y por la otra, con una callejuela y hace frente con casas de los herederos de María Rodríguez, difunta, libre de censo, hipoteca y otra enajenación, por el precio de 300 pesos de oro común.
Doña Francisca Jiménez de Encinas, natural de la ciudad de los Ángeles, hija legítima de Simón Román y María García, difuntos, mujer legítima del Capitán Joseph [José] Blanco, vecino de esta villa de Córdoba, otorga su testamento donde ordena se den 100 pesos de oro común a Francisca Martín, su hermana, viuda, vecina de la ciudad de los Ángeles, por ser pobre; otros 100 pesos de oro común a su hermana, Teresa García, mujer de Gerónimo [Jerónimo] Camacho, vecinos de la ciudad de los Ángeles, por ser pobre; asimismo, otros 100 pesos a su hermana Margarita Pérez, mujer de Joseph [José] Hernández, vecina de esta villa, por ser pobre. Manda se le den 100 pesos a Clemencia de Astudillo, vecina de los Ángeles, por ser pobre y por haberla asistido. Declara que procreó con su marido, el Capitán Joseph [José] Blanco, a doña Teresa [Jiménez] Blanco, difunta, casada con don Francisco Valero [de] Grageda [Grajeda], con quien tuvo por hijos a Catalina [de San Francisco Valero Blanco], Joseph [José] y Juan, niños; a doña María [Álvarez] Blanco, difunta, casada con don Bernabé de Figueroa [y Mendoza], con quien no tuvo hijos; y a doña Gabriela Blanco [de Encinas], casada con don Joseph [José] de Segura [y] Sevallos [Ceballos]. Declara ser hermana de la Concordia de San Felipe Neri de la ciudad de los Ángeles. Ordena que a las cinco cofradías de esta parroquia se les den 10 pesos a cada una, las cuales son la del Santísimo Sacramento, la de Concepción de Nuestra Señora, la de Benditas Ánimas del Purgatorio, la de Jesús Nazareno y la de Nuestra Señora de la Soledad, para que sus mayordomos y diputados la acudan con las misas de su obligación. Manda se le den 1 000 pesos de oro común a su nieta Catalina, para ayudarle a tomar el estado que Dios Nuestros Señor fuere servido darle. Nombra como albacea a su marido y como herederos universales a su hija Gabriela Blanco [de Encinas] y a sus nietos.
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