Don José Antonio Ruiz, vecino del pueblo de Perote, residente en esta cabecera de Jalapa, por poder para testar que tiene de su difunta madre doña Gertrudis Pérez Oropeza, otorga su testamento donde declara fue casada con don Antonio Moscoso, con quien procreó los hijos que tiene referidos en dicho poder, al cual se remite en todas sus cláusulas y disposiciones y se nombra por albacea en primer lugar y en segundo a su hermana doña Antonia de la Encarnación Moscoso y nombra como herederos a los hijos de la difunta.
Don Antonio Moscoso, vecino de Perote, como principal, junto con don Juan de Dios Thormes y don Domingo José de Santa María, vecinos de este pueblo, como fiadores, se obligan a pagar al Capitán don José Robledano de Cardeña, la cantidad de 1, 000 pesos de oro común cada año, por el arrendamiento de las alcabalas de Jalacingo y Teziutlán, por el tiempo de 5 años.
Don José Robledano de Cardeña, vecino de este pueblo de Jalapa, solicita la cancelación de unas escrituras, de arrendamiento de alcabalas, las cuales administró don Laureano Fernández de Ulloa, por estar extraviadas, así mismo entrega la cantidad de 5,000 pesos a Antonio Moscoso, vecino de Perote.
El Capitán don José Robledano de Cardeña, vecino de este pueblo, con poder otorgado a su favor por don Agustín López Valdez, vecino de la Ciudad de México, lo substituye a favor de don Antonio Moscoso, vecino de Perote, para que administre y cobre las alcabalas de las jurisdicciones de Jalacingo y Teziutlán.
El Reverendo Padre Prior de este convento, Fray Antonio de Molina, con poder especial del padre provincial Fray José García, Prior General del Sagrado Orden de la Caridad, provincia de San Hipólito en este Reino de la Nueva España, vende a Gertrudis de Córdoba, vecina de la jurisdicción de Jalapa, un solar que mide 50 varas de frente y 100 varas de fondo, linda al frente con el Camino Real que va para Jalapa, al sur linda con Antonio Moscano, al norte con solares de Miguel de Huesca y al fondo con tierras de dicho convento, libre de hipoteca, censo y otra enajenación en el precio de 30 pesos.
José Miguel de Luna, vecino de Tepeaca, con poder de María Gertrudis de Avendaño, don Jose Francisco de Aguirre y Francisca Josefa de Avendaño, da en arrendamiento a Francisco Domínguez Muñiz, vecino de Naolinco, las tierras que son de los agostaderos en el paraje de la Calavera, empezando desde la barranca de Xalcoya hacia abajo, incluyendo los potreros de los Pachecos y rodeo de Almolonga hasta la puerta que llaman de los Apóstoles, incluyendo un corral que hizo Juan Martín y unas casas que hizo Antonio Moscoso, al precio de 100 pesos anuales, por el tiempo de 7 años.
Gertrudis de la Concepción Pérez, vecina de este pueblo, viuda y albacea de Antonio Moscoso, otorga poder general a don Diego de Soto, vecino de este pueblo de Jalapa, para que lo represente en todos sus pleitos, negocios y causas civiles y criminales.