María de Escobedo Ladrón de Guevara, viuda de Luis de Ortega, vecina de Misantla, otorga poder especial a Fernando de Ortega, Teniente General de Alcalde Mayor del partido de Misantla y Notario del Santo Oficio de la Inquisición, para que pueda comparecer en los Tribunales y entregue la dote que llevó al matrimonio, nombre apreciadores de los bienes y contadores, para aprobar la partición entre ella y sus herederos, además para que cobre cualquier cantidad de pesos y bienes muebles o raíces que le pertenezcan.
El Capitán don Manuel de Olmedo, vecino de este pueblo de Jalapa, vende a doña María de Escobedo Ladrón de Guevara, vecina del pueblo de Misantla de la jurisdicción de La Antigua Veracruz, una esclava mulata criolla, de la Ciudad de la Nueva Veracruz, de nombre Nicolasa, doncella de 18 años de edad, libre de empeño, enajenación e hipoteca, más no de vicio, defecto ni enfermedad publica ni secreta, en la cantidad de 200 pesos de oro común.
Don Antonio Cayetano de Alarcón, Cura y Juez Eclesiástico de Misantla, natural de la ciudad de Puebla de los Ángeles e hijo legítimo de don Agustín de Alarcón y de doña María Martínez, realiza testamento en el cual nombra a doña María de Escobedo Ladrón de Guevara, su prima y viuda de don Luis de Ortega, como albacea y a falta de esta, al primer heredero que cite en la memoria que escribirá para registrar todos sus legados y legatarios.
María de Escobedo Ladrón de Guevara, viuda de don Luis de Ortega y vecina de este pueblo, realiza testamento, en el cual nombra como albacea al Licenciado don Antonio Cayetano de Alarcón, Cura de esta doctrina, y en su ausencia a sus hijos don Fernando, don Antonio, don José Antonio, don Cristóbal, don Manuel, don José Mariano y doña Micaela, a quienes nombra herederos.
El Capitán de Lanceros de la Costa de Barlovento Cristóbal de Ortega, dueño de hacienda de ganado mayor, hijo de los difuntos don Luis de Ortega y doña María de Escobedo Ladrón de Guevara, vecino de Misantla y residente Jalapa, otorga poder para testar a su esposa doña María Candelaria Romero, y por su ausencia a sus hijos Juan Francisco de Ortega y Antonio Marcos de Ortega, para que ordenen su testamento, en donde declara fue albacea de su suegro, de quien junto con su suegra pagaron las deudas que tenía, de los bienes que quedaron en poder de su suegra, por fallecimiento de ella, su hijo se apoderó de ellos y lo dejó a él con el compromiso de las deudas que tenía su suegro, es casado con dicha María Candelaria, quien llevó a su poder 425 pesos y 1 esclava como dote, y él tenía 200 pesos y 1 esclavo; procrearon 12 hijos, a quienes nombra herederos.
El Capitán de Lanceros de la Costa de Barlovento don Cristóbal Antonio de Ortega, dueño de hacienda de ganado mayor en la jurisdicción de la Antigua, hijo de don Luis de Ortega y de doña María Escobedo Ladrón de Guevara, difuntos, vecino del partido de Misantla jurisdicción de la Antigua, de transito en este pueblo de Jalapa, otorga poder para testar y nombramiento de albacea a su legítima esposa doña María Candelaria Romero, en segundo lugar a su hijo don Juan Francisco de Ortega y en tercero a su yerno don Juan Berman. Nombra como herederos a sus 10 hijos y 5 nietos.
Doña María de Escobedo Ladrón de Guevara, viuda de don Luis de Ortega, dijo que en virtud que en Tehuacán de la Granadas murió dicho su marido intestado y habiéndose hecho inventario de sus bienes, hubo de ellos concurso de acreedores en los cuales la otorgante le correspondieron otorgaron 300 pesos de su dote, por lo que otorga poder especial a don Felipe Ispan, vecino de la Nueva Veracruz, para que cobre y reciba dicha cantidad.
Doña Margarita Josefa Pérez, vecina de este pueblo de Naolinco, mujer legítima del Capitán don Agustín García Campomanes y con licencia expresa de este, vende a doña María de Escobedo Ladrón de Guevara, una esclava negra ladina de nombre María Josefa, en la cantidad de 350 pesos de oro común.