De conformidad con el poder que le fue otorgado el 7 de diciembre de 1641, el Padre Fray Pedro Muñoz, Predicador del convento de Jalapa, y el Alférez Don José de Medina, vecino del mismo pueblo, hicieron el testamento del Lic. Don Luis de Medina, de acuerdo con lo que les comunicó el finado.
Codicilio del Capitán Alonso Sánchez, vecino de la nueva ciudad de la Veracruz, enfermo, estante en este pueblo, por el cual dispuso que su cuerpo fuera enterrado en la iglesia del Hospital de Jalapa, y que el hermano mayor de él, se le dieran 100 pesos de oro común de limosna de sus bienes. También ordenó que se le den 50 pesos de oro común a Fray Pedro Muñoz, guardián del Monasterio de San Francisco de Jalapa.
Don José Lino López, vecino de este pueblo de Jalapa, vende a don Félix Ruiz, una casa de rajas embarrada de cal y otra principal de cal y piedra, por la cantidad de 300 pesos. Dicha casa hace frente al oriente con solar de los herederos de don Pedro José Durán en la Calle del Ganado, con 29 varas y media, al norte tiene 67 varas por donde linda con solar que fue de Pedro Muñoz, por el fondo al poniente con solar de Antonio Choza, y por el costado del sur con casa grande que el otorgante compró.
Pascuala Gertrudis Muñoz, hija de Pedro Muñoz y Juana de la Cruz, vecinos de este pueblo de Jalapa, viuda de Diego Molina, otorga testamento en donde nombra como albaceas a los Licenciados don Miguel Suárez y don Carlos José Suárez, Presbíteros Domiciliados de este Obispado de Puebla, y como herederos a Ignacia, su hija legítima, junto con José Sebastián, su hijo natural.
Pascuala Gertrudis Muñoz, viuda de Diego Molina, hija de Pedro Muñoz y de Juana de la Cruz, difuntos, vecina del pueblo de Jalapa, realiza testamento en el cual declara tener un hijo natural de nombre Sebastián, mismo que tuvo antes de contraer matrimonio con dicho difunto, al cual nombra albacea y heredero, esto último en compañía de Ignacia [Antonia] Molina, hija legítima que tuvo con su difunto marido y casada con Francisco de Espinosa.
Doña Isabel de Castro, viuda del Alférez don Pedro Romero y vecina del pueblo de Jalapa, vende a don Domingo Díaz Mier, vecino de este pueblo, un solar ubicado en el Barrio de Arriba, que linda al poniente con la Calle del Ganado y con solar de los herederos de Pedro Muñoz, al norte con solar de Blas Tortoza, al oriente con solar del comprador y de Rosa Casanova, y al sur con solar de los herederos de don Pedro José Durán, al precio de la misma cantidad que el difunto le debía a dicho Mier, misma que no se especifica.
María del Carmen Barradas, viuda de Simón González; junto con Domingo Barradas y José Antonio Barradas, ausente, y demás hijos de Micaela Barradas, vecinos del pueblo de Jalapa, venden a Francisca Antonia Ruiz, vecina de este pueblo, un pedazo de solar que mide 26 varas de frente y 65 varas de fondo, ubicada en la Calle del Mesón de Santa María, linda al sur con un Chirimoyo, al oriente con solar de Pedro Muñoz, al norte con solar de la compradora y al poniente con dicha calle de Santa María, al precio de 45 pesos.
El Licenciado Juan Bernardo Díaz Mier, Presbítero vecino de Jalapa, albacea de su padre don Domingo Díaz Mier, como tal, otorga que vende a don Juan Gregorio Buendía, un pedazo de solar que se compone de 11 varas de frente, que linda al poniente con la Calle del Ganado y del otro lado casa de los sucesores de Pedro Muñoz, al sur linda con solar de los herederos de Pedro José Durán, por el fondo al oriente con casa de José María Ponce de León y al norte con el resto del solar. La venta se hace en 55 pesos.
El Bachiller Juan Bernardo Díaz Mier, Presbítero del pueblo de Jalapa, albacea de don Domingo Díaz Mier, su padre, vende a don Nicolás Ángel Allén, vecino de este pueblo, un solar que mide 40 varas de frente, ubicado en el Barrio de Arriba, linda al poniente con la Calle del Ganado y casas de los herederos de Pedro Muñoz, al sur con solar de los herederos de Pedro José Durán, al oriente con casa y solar que fue de don Juan Ponce de León y ahora lo es de José Joaquín Morales, y por el norte con solar de don José Antonio de la Pedreguera. La venta la hace en 60 pesos.
Pedro Muñoz, vecino de México, da carta poder a su yerno Francisco de Rebolledo para que en su nombre cobre 3 000 pesos de oro común de Diego Muñoz, por razón de una recua que le vendió