Don José de Castro, vecino del pueblo de Jalapa y dueño de recua, albacea y tenedor de bienes de los hijos del difunto don Felipe de Acosta, se obliga a tener en su poder la cantidad de 2, 269 pesos, nombrando como fiadores a Juan Romero de Acosta, Domingo Monares, don Bartolomé de Borja y a su esposa doña María de Jesús de Acosta, y administrar 4, 000 pesos y 2, 000 pesos que dio en réditos sobre fincas y que pertenecen a los herederos de dicho difunto.
Don Juan Bautista Rodazo, vecino de Jalapa, vende a don José Antonio de Llano una casa con 17 varas de frente, linda hacia el norte con la Calle del Beaterio y del otro lado con casa de los herederos de Domingo Monares, de fondo tiene 46 varas que es hacia el sur y linda con solar de Nicolás Manuel Fernández, por el costado del oriente con casa de Nicolás Iquits y al poniente con la casa de la Maestra Magdalena; la venta se hace en 2, 000 pesos en que estará afecta la dicha casa a favor de dicho Nicolás Manuel Fernández y de los que a de dar reconocimiento anual de 75 pesos como réditos del 5 % y el resto que son 500 pesos los recibió de contado.
Doña Inés de la Rosa Montero, vecina de este pueblo de Jalapa, hija legítima de Alonso Montero y Juana Rodríguez, viuda del Capitán don Andrés Monares de Vargas, realiza testamento, en el cual nombra como albaceas a don Manuel de Cardeña, José Antonio Matamoros, su sobrino y don Domingo Monares, su hijo al que nombra heredero.
Don Andrés Monares de Vargas, natural de la Ciudad de Cádiz y vecino de este pueblo de Jalapa, hijo legítimo de don Domingo Monares y doña María de Vargas, difuntos, casado con doña Inés de la Rosa Montero, a quien nombra albacea, tutora, curadora y tenedora de sus hijos legítimos Fernando, Bartolomé, María Manuela y Domingo nombrados herederos universales.
Doña Inés de la Rosa Montero, vecina de este pueblo de Jalapa, hija legítima de los difuntos Alonso Montero y de Juana Rodríguez, viuda de don Andrés Monares de Vargas, realiza testamento, en el cual nombra como albacea a José Antonio Matamoros y como heredero a su hijo legítimo Domingo Monares.
Don Nicolás Manuel Fernández, vecino de este pueblo de Jalapa, vende a don Juan Bautista Rodazo, una casa de cal y piedra cubierta de madera y teja con su solar correspondiente, cercado de paredes, tiene de frente 17 varas y una sesma hacia el norte con calle del Beaterio y casa del otro lado de los herederos de Domingo Monares; de fondo 46 varas hacia el sur con casa del otorgante, por el oriente linda con casa y solar de don Nicolás Iquits, linda por el poniente, por donde hace esquina con el boquete que vendió al presente escribano don Miguel Eustaquio Cardeña, entre la casa y solar de la Maestra Magdalena. La vende en 2,000 pesos de oro común a censo redimible con obligación de réditos de 5 % anuales.