Fray Juan de Dios Mariano del Rosal, Padre y Guardián del Convento de San Francisco, solicita la cancelación de una escritura por la cantidad de 400 pesos, los cuales ha recibido del Capitán don Manuel de Olmedo y su mujer María Josefa de Araciel, heredera del difunto Francisco de Araciel.
El Capitán Manuel de Olmedo y doña María Josefa de Araciel, marido y mujer, vecinos del pueblo de Jalapa, deben y se obligan a pagar al General Francisco de Echebeste, vecino de la Ciudad de México, la cantidad de 3, 000 pesos a razón de 5 por ciento anuales, por la fundación de una Capellanía, para lo cual hipotecan 3 casas de su morada, en la cantidad de 1, 000 pesos cada una, obligándose a pagar la cantidad de 50 pesos de réditos por cada 1, 000 pesos.
El Licenciado José Camino y Velasco, Teniente de Cura de la doctrina de Jalapa, de donde es vecino, con poder especial del Licenciado José Javier González de Zayas, Cura, Vicario y Juez Eclesiástico de la doctrina de Acatzingo, vende al Capitán Manuel de Olmedo, de esta vecindad, una casa de piedra y cal cubierta de madera y teja, con 20 varas de frente y 55 varas de fondo, linda al oriente con la Calle del Calvario y la sacristía de la iglesia parroquial, al norte con casa y solar de Bartolo García, al poniente con solar de María Magdalena Luis y al sur con casa y solar de María Josefa de Araciel, al precio de 1, 540 pesos, con censo de 140 pesos que el solar tiene cargados a favor de doña María de Araciel.
Don Manuel de Olmedo y su mujer doña María Josefa de Araciel, vecinos de este pueblo de Jalapa, dijeron que por la mucha devoción que tienen a Nuestro Seráfico Padre Señor San Francisco, de cuyo Tercer Orden son Hermanos profesos, y también por la que tienen al Señor San Diego, otorgan que sitúan 250 pesos de oro común de a 8 reales de plata cada uno, a censo redimible, sobre una casa baja propiedad de los otorgantes ubicada en la calle que de las Casas Reales sube por la puerta del costado de la parroquia a la plaza de la Casa del Rey, con la finalidad de que se le cante una misa anualmente a tres padres del convento de este pueblo, en el día de su fiesta, con un responso al final de ella, por lo que darán 5 pesos y 4 reales de limosna, y para otros fines de tipo religioso.
Don Manuel de Olmedo y Araciel, Presbítero Domiciliario del Obispado de la Puebla de los Ángeles y vecino del pueblo de Jalapa, vende al Mayordomo Administrador del Convento de Religiosas Carmelitas Descalzas de Nuestra Señora de la Soledad, ubicada en la Ciudad de los Ángeles, la cantidad de 50 pesos de oro común de censo redimible, mismos que carga sobre su casa, ubicada en la Calle de la Amargura de este pueblo, labrada de cal y piedra, techada de azotea, la cual linda al oriente con la calle que sube de la Plaza Pública para la casa del Correo, al costado de la Iglesia Parroquial, al poniente con solar de la casa de los herederos de don Juan Ricardo de Guzmán y por los costados del norte y sur con casas de de sus padres don Manuel de Olmedo y doña María Josefa de Araciel; dichos 50 pesos los vende al precio de 1, 000 pesos de oro común.
Doña María Josefa de Araciel, mujer legítima y con licencia expresa del Capitán don Manuel de Olmedo, vecinos de este pueblo de Jalapa, otorga en donación a doña Isabel Fernández de la Calleja, viuda del Capitán José Pérez de Arellano, vecina de este pueblo, una mulata de 11 años de edad.
María de Araciel, mujer de Manuel de Olmedo, vecinos de este pueblo, otorga libertad a Santiago Mariano, mulato blanco de 7 meses de edad, hijo de Ana Petrona, su esclava, quien le pagó por él 40 pesos de contado.
Doña María de Araciel, mujer legítima de don Manuel de Olmedo, vecina de este pueblo, vende a doña Teresa Cristina López, mujer legítima de don Fernando José de León, de esta misma vecindad, una esclava mulata blanca, nombrada Ana Petrona de 30 años de edad, en precio de 200 pesos. \r\n\r\n
Isabel Fernández de la Calleja, viuda, albacea y tenedora de bienes del Capitán don José Pérez de Arellano, vende a doña Maria Josefa de Araciel, vecina de este pueblo, mujer legítima del Capitán don Manuel de Olmedo, una esclava negra de nombre Ana María de 29 años de edad, con un hijo de 2 meses de edad de nombre José Antonio, libre de censo, sin asegurarla de vicio, defecto ni enfermedad pública ni secreta en el precio de 300 pesos de oro común.
El Capitán don Manuel de Olmedo, natural de la Villa de Tudela de Duero, Obispado de la Ciudad de Valladolid en Castilla la Vieja, hijo legítimo del Regidor don Manuel de Olmedo y de doña Francisca Martínez, difuntos; junto con Doña María Josefa de Araciel, su legítima esposa, natural de la ciudad de la Nueva Veracruz, hija legítima de don Francisco de Araciel y doña María de Zintra, difuntos, se otorgan poder para testar y nombramiento de albaceas testamentarios el uno al otro; como herederos universales designan a los Bachilleres don Manuel, don Juan de Dios y don Francisco, junto con doña Josefa, doña Antonia y doña Teresa, sus hijos legítimos.