Antonio de Herrera Povas y Pereira, mercader y vecino de este pueblo de Jalapa, hijo legítimo de Don Antonio de Herrera Povas y de Doña María Juana de Pereira, difuntos y vecinos que fueron de la Alverca, Obispado de la Guardia en el Reino de Portugal junto a la Extremadura; casado con Petrona Josefa de Castro, su legítima mujer, hija legítima de Diego de Castro y de Ana María de Chávez y Peña, vecinos de este pueblo de Jalapa, se otorgan poder para testar y nombramiento de albaceas en compañía de los Alférez Don Gregorio Fernández Mantilla y Laureano Fernández de Ulloa, así como tutores y curadores de los hijos, que el señor Pereyra tuvo en su primer matrimonio con Doña Inés González, difunta; sus hijos son Pedro Antonio de 5 años, Antonio de 2 años y José Joaquín de 1 año, a quienes nombran herederos universales.
Manuel de Villanueva, vecino del pueblo de Jalapa, con poder especial que le otorgó su madre Teodora Josefa Mojica, vende a Josefa Vivanco, mujer legítima de don Sebastián López, Administrador de la recua de Pedro Ortiz, vecina de este pueblo, una casa de paredes cubierta de madera y teja, linda al poniente con la Calle Ancha de este pueblo y casas de José Ventura, al norte con casas que fueron de los herederos de Antonio de Herrera Povas y el patio de la casa de José de la Calle, al oriente con dicho patio y casa de Juan Antonio de Arroyo, y al sur con casa y solar de José de Castro, al precio de 1, 500 pesos.
Don Francisco Javier Yánez Remusgo de Vera y doña Mariana de Campo, su legítima mujer, vecinos de este pueblo de Jalapa, deben a Don Antonio de Herrera Povas, mercader y vecino de este pueblo, 250 pesos, los cuales se obligan a pagar cuando llegue la flota que están esperando en el puerto de San Juan de Ulúa.