Don Antonio de Santa Ana, vecino de este pueblo de Jalapa, otorga poder general a don Fernando Meléndez de Cansio, vecino de la Ciudad de la Puebla de los Ángeles, para que lo represente en todos sus pleitos, causas, negocios civiles y criminales.
Doña Gertrudis [de] Jiménez, viuda de don Andrés Gutiérrez Calzadilla, junto con don Antonio de Santa Ana y doña Ana Calzadilla, su legítima mujer, se obligan a pagar a doña María Teresa del Brocal, la cantidad de 500 pesos, en el periodo de 3 años, pagando réditos de 5% en cada año, y para la seguridad de esta deuda, la citada Gertrudis hipoteca una casa con el sitio que le pertenece, y dicho Santa Ana, un molino de pan que tiene en este pueblo.
El padre Fray Pedro de Mata, guardián del convento del padre Francisco, de este pueblo de Jalapa, y don Juan de Quiñones, Alguacil mayor de está jurisdicción y síndico de dicho convento, compran a Antonio de Santa Ana, el rancho y molino llamado Lucas Martín, ubicado en este pueblo, y que linda por el oriente con solar de Juan Romero, por el sur con tierras de los Quiroses, por el poniente con tierras de don Juan Ricardo de Guzmán y por el norte con tierras de los que venden, en la cantidad de 2, 000 pesos, de los cuales, 100 pesos son para un censo a favor del convento antes citado.