Luis Hernández, residente en la Venta de la Hoya, como albacea de su madre Ana Díaz, vende a Benito Martín, vecino de la nueva ciudad de Veracruz, una negra, bozal, llamada Ana, de nación Angola, de 20 años de edad, en la manera que se la vendió Francisco González Gallón, sin asegurarla de ninguna enfermedad, libre de hipoteca, empeño y enajenación, por el precio de 390 pesos de oro común.
Sebastiana Díaz, vecina de Xilotepec, viuda de Juan Ortiz de Zárate, como hija y heredera de Sebastián Hernández y Ana Díaz, difuntos, cuya herencia tiene aceptada, dio su poder cumplido a Antonio Luis, vecino de la Venta de la Hoya, para que en su nombre reciba y cobre de Luis Hernández, albacea de su madre, los pesos de oro, joyas, esclavos, y otros bienes que le pertenecen.
Benito Martín, vecino de la nueva ciudad de Veracruz, residente en la Venta de la Hoya, se obligó a pagar a Luis Hernández y a Lázaro Francisco, su hermano, vecinos de esta provincia, 390 pesos de oro común, precio de una negra llamada Ana, de Angola, para fin del mes de octubre del presente año.
Francisco González Gallón, mercader de negros, vecino de la villa [del]Conde, vende a Ana Díaz, viuda de Pedro Calderón, estante en esta venta, y sus hijos, Luis Hernández y Lázaro Francisco, tres piezas de negros esclavos, dos varones y una hembra, llamados Franciscos y Ana, de nación[tierra] Angola, bozales, recién venidos de Guinea, sin asegurarlos de ninguna enfermedad, sujetos a servidumbre, libres de hipoteca, empeño y enajenación, por el precio de 380 pesos de oro común cada pieza, horros de alcabala.
Luis Hernández, vecino de esta provincia, como albacea de Ana Díaz, su madre, y uno de sus herederos, recibió de Antonio Luis, vecino de esta provincia, los pesos de oro que montan los réditos de la Venta de la Hoya que el susodicho ha tenido en arrendamiento durante 9 años hasta el día de hoy, los tres primeros años a razón de 300 pesos anuales y los seis restantes, a 250 pesos; todo lo cual montó 2 400 pesos, y de ellos se ha reparado la venta y pagándose algunas deudas de Ana Díaz, y dio por libre al dicho Antonio Luis de la obligación que tenía de pagar los referidos réditos, por haberlos saldado hasta el día de hoy.
Luis Hernández, como principal pagador, y Francisco Rodríguez, su fiador, se obligaron a pagar a Francisca de Tejeda, vecina de Jalapa, 50 pesos de oro común que restan de cuentas que le debía el primero, para fines de enero de 1606.
Luisa Ordóñez, vecina de Jalapa, viuda de Manuel Rodríguez de Maya, su albacea y tenedora de bienes, vende en su nombre y en el de sus herederos, a Luis Hernández, vecino de Jalapa, un solar que está en la entrada del pueblo, viniendo de Veracruz, con frente a la calle real, que va a dar a un arroyo, de 70 varas cuadradas, por el precio de 25 pesos de oro común.
Luis Hernández, residente en la Venta de la Hoya, en esta provincia, dio su poder cumplido a su hermano Miguel Hernández, para que en su nombre otorgue la escritura o escrituras de obligación o adeudo, sobre doce mulas de arria que compró a Pedro González de Libreros, a treinta y cinco pesos cada una, las cuales ha de entregar en la nueva ciudad de Veracruz.
Lázaro Francisco, heredero y albacea de su madre, Ana Díaz, vecina que fue de este pueblo, dio su poder cumplido a su hermano Luis Hernández, para que en su nombre y a su dita y crédito, él y Alonso Maldonado Gaitán, dueño de sus carros, vecino de la ciudad de México, compren la cantidad de oro o plata labrada o por labrar que le pareciere convenir; y una vez hecho barata y salida de ello, queden horros un mil pesos de oro común, de los cuales hagan los que les tiene comunicado.
Luis Hernández, hijo legítimo de Ana Díaz, difunta, dueña que fue de la Venta de la Hoya, como albacea y heredero de sus bienes, arrendó la citada venta por lo que le toca y en nombre de su hermano Lázaro Francisco a Benito Martín, vecino de la nueva ciudad de Veracruz, con todos sus pertrechos, casas, corrales y descargaderos, por tiempo de cuatro años, al precio de 300 pesos de oro común anuales, pagaderos por tercios del año.