Bartolomé de Lecea y su mujer, María de la Cruz de Villanueva, vecinos de Jalapa, venden a Lucas Cardeña Malpica. mercader y vecino de Jalapa, una negra esclava nombrada Isabel, de nación Angola, que hubieron y compraron de Alonso Guilarte, vecino de este pueblo, de 40 años de edad, poco más o menos, libre de hipoteca, empeño y enajenación, sin asegurarla de ninguna tacha, vicio, defecto ni enfermedad, por el precio de 200 pesos de oro común.
Bartolomé de Lecea, y su mujer María de la Cruz DE Villanueva, vecinos de Jalapa, venden a Juan de la Gasca, dueño de recua, vecino de la ciudad de México, un negro criollo, hijo de la esclava Magdalena, nombrado Jacinto, de 15 a 16 años de edad, libre de hipoteca, empeño y enajenación, sin asegurarlo de ninguna tacha, vicio, defecto ni enfermedad pública ni secreta, por el precio de 200 pesos de oro común.
María de la Cruz de Villanueva, mujer legítima que fue de primer matrimonio de Tomás de Soto, difunto, su albacea y tenedora de bienes, vecina de Jalapa, con licencia de su segundo marido Don Bartolomé de Lecea, dio su poder cumplido a Felipe de Campo, vecino de la ciudad de Los Angeles, para que en su nombre y como tal albacea, cobre de Melchor Benítez, vecino de la Puebla de Los Angeles, 700 pesos de oro común que le quedó debiendo al dicho su primer esposo.
Bartolomé de Lecea, y su mujer, María de la Cruz, venden al Licenciado Juan de Vera Betancurt, beneficiado por Su Majestad del partido de Tlacolulan en esta jurisdicción un negro esclavo nombrado Tomás, criollo de este pueblo, hijo de Magdalena, negra de nación Angola, esclava de los otorgantes, de 13 años de edad, libre de hipoteca, empeño y otra enajenación sin asegurarlo de ninguna tacha, vicio, defecto, ni enfermedad, en el precio de 300 de oro común.
Bartolomé de Lecea[Elisea] y Lucas Cardeña Malpica,vecinos de Jalapa, en nombre y con poder de María de la Cruz [de Villanueva], de la misma vecindad, hicieron su testamento.
Don Bartolomé de Lecea, vecino de Jalapa, albacea y heredero de su mujer Doña María de la Cruz de Villanueva, cuya herencia tiene aceptada, vende a Diego Alonso de Villanueva, vecino de Naolinco, un negro esclavo nombrado Miguel de la Cruz, criollo de Jalapa, nacido en su casa; hijo de Magdalena, negra soltera, de nación Angola, su esclava; de 12 años de edad, libre de hipoteca, empeño y otra enajenación; sin asegurarlo de ninguna tacha, defecto ni enfermedad, en el precio de 200 pesos de oro común, horros de alcabala.
Bartolomé de Lecea y su mujer, María de la Cruz [de Villanueva], vecinos de esta provincia, venden a Lucas Cardeña Malpica, vecino y mercader de Jalapa, un solar ubicado en el camino real que va para la Veracruz, linda con solar de Francisca Ramírez, viuda, y por la otra, con solar y casa de Diego Sánchez, Teniente de Alguacil Mayor de esta provincia, y por la otra parte, con la fuente de Techacapa, libre de censo, hipoteca y otra enajenación por el precio de 15 pesos de oro común.
Bartolomé de Lecea [Elisea], vecino de Jalapa, vende a Juan de la Gala Moreno, dueño de recua, vecino de este pueblo, una negrita nombrada Luciana, criolla de 6 años de edad, hija de Magdalena, negra de nación Angola, que hubo y heredó de su mujer María de la Cruz [de Villanueva], libre de hipoteca, empeño y enajenación, sin asegurarla de tacha, defecto ni enfermedad, en el precio de 100 pesos de oro común.
Tomás de Soto y su esposa, María de la Cruz Villanueva, vecinos de Jalapa, venden a don Andrés Pérez de la Higuera, vecino de esta provincia, una caballería de tierra en términos de Jalapa, de que se hizo merced a don Álvaro Pérez, abuelo de los otorgantes, ubicada entre unos encinales, en una loma junto a la Venta de Xalatengo, por el precio de 125 pesos de oro común.
María de la Cruz de Villanueva, mujer legítima de Tomás de Soto, vecino de Jalapa, dio su poder cumplido a su esposo para que la pueda obligar como su fiadora y principal pagadora, por la cantidad de pesos de oro que debe y debiere a Pedro López Borricón, vecino de la ciudad de México, otorgando la escritura o escrituras de obligación que le fueren pedidas.