Doña Ricarda Romero, vecina del pueblo de Jalapa, viuda de don Ignacio López, pone como aprendiz del oficio de Locero de Blanco a su hijo José López de 11 años de edad, con el Maestro José Yáñez, quien trabaja en el obrador, propiedad de Domingo Díaz Mier, por el lapso de 5 años, mismos que Domingo Díaz Mier, fungirá como tutor y cuidador de la educación del menor.
El Presbítero don Manuel Jerónimo de Alvarado y Moreno, Cura propietario del pueblo de Apazapan y la Antigua Veracruz, otorga poder especial a don Ignacio López, Presbítero domiciliario de este obispado y vecino de la Puebla de los Ángeles, para que en su nombre saque los despachos del curato que en propiedad se le ha conferido nuevamente de la parroquia de Amatlán de los Reyes, en caso de que no se hallen aún en poder del hermano del otorgante, don Vicente Alvarado, y presentándolos al Señor Ilustrísimo o al Señor Provisor haga renuncia del curato de Apazapan, de sus rentas y derechos.
Don Francisco Gutiérrez dijo que don Ignacio López habiendo tenido a su cargo en este pueblo de Jalapa una tienda mestiza propiedad de doña María Montañés de la Cueva, se hizo balance de ella de pedimento de don Juan Montañés de la Cueva, padre y apoderado de doña María, y debido a faltas que asienta haber en el caudal de la tienda se aprehendió a dicho López para que respondiera al faltante. Para lo cual don Antonio Primo de Rivera, Teniente General de esta Jurisdicción, mandó salga dicho López de prisión bajo la fianza de cárcel segura fiándolo el susodicho don Antonio Primo de Rivera y don Manuel José de Acosta; por lo tanto el acusado se obliga a pagar a sus fiadores y a la tienda, de no hacerlo así será encarcelado nuevamente.
Fernando Diestro de Herrera, vecino de Tepozotlan, otorga poder especial a Ignacio López, vecino del mismo pueblo, para que rija y administre su recua, ajustándose a las obligaciones que se acostumbran para su cobro y entrega.\r\n
Don Ignacio López, de los Reinos de Castilla y residente en este pueblo de Jalapa, retraído en el Convento de Nuestro Padre San Francisco, dijo que don Juan Montañés de la Cueva, padre de doña María Montañés de la Cueva, viuda de don Francisco de Tovar y Guzmán, le entregó la administración de una tienda mestiza por mas de un año, propiedad de dicha doña María, y en este tiempo sin orden de doña María ni de su padre fió a varias personas que no pudieron ya pagarle quedando a deber 1 871 pesos 4 reales, por lo que se obliga a pagar dicha cantidad a doña María, que hoy es vecina del Valle de Tepeaca donde es labradora, en tiempo de año y medio.
Don Ignacio López, vecino del pueblo de Jalapa, otorga poder general a don Pedro de Senande, vecino de este pueblo, para que tome cuentas de las personas que le adeuden maravedíes, pesos de oro común, plata, joyas, y otros bienes, en virtud de escrituras, cédulas, vales y para todos los pleitos civiles o judiciales que tenga.