Don Felipe Nicolás de Acosta, vecino del pueblo de Jalapa, hijo legítimo de los difuntos Sargento don José de Acosta y doña Josefa Lagunas, junto con doña María Gertrudis Lagunas, vecina de este pueblo, hija legítima de don Felipe Lagunas y doña Josefa de Meza, se otorgan poder para testar y nombramiento de albaceas, en compañía de don Miguel Pérez, vecino de este pueblo y Antonio de Acosta, hijo legítimo del primer matrimonio del citado Felipe de Acosta y como herederos, el citado Acosta nombra a sus hijos del primer matrimonio con la viuda Gertrudis García, los cuales son además de Antonio, Micaela, María, Antonia y José, y la citada María Lagunas, viuda del primer matrimonio con Juan de Oliva, a Norberto, hijo de dicho primer matrimonio.
Diego Gómez, vecino de este pueblo de Naolinco, vende a Tomás Montero, vecino de este pueblo, un pedazo de solar que mide 16 varas de frente y 23 varas de fondo, el cual linda al norte con una calle y del otro lado con casa y solar de Francisco Ortiz, al oriente con solar de Antonio de Acosta, al poniente con solar del vendedor y al sur con solar de Blas de Aguilar, dicha venta la hace por la cantidad de 52 pesos.
María de Jesús García de Baldemora, viuda de Antonio de Acosta e hija de los difuntos Pedro García de Baldemora y Juana Domínguez, otorga testamento, donde nombra por albacea a sus yernos José Antonio Rincón y Pascual Sánchez de Ledezma.
El Doctor Diego Fernández del Hierro, beneficiado del partido de Tlacolulan, dio su poder cumplido a su sobrino Juan Fernández del Hierro y al Lic. Antonio de Acosta, presbítero, residente en esta provincia de Jalapa, de mancomún y a cualquiera de ellos in solidum, para que en su nombre y como heredero y albacea testamentario que quedó de Pedro Antonio Buco, muerto en la nueva ciudad de Veracruz, parezcan ante las justicias de Su Majestad, presenten el testamento y codicilio, y cobren todos los bienes que hubiere dejado.
Antonio de Acosta, vecino del pueblo de Jalapa, otorga en préstamo la cantidad de 313 pesos a don Francisco de Ochoa, residente de este pueblo, quien se obliga a pagarla en el plazo de 5 años, dando el 5% anual de réditos y como garantía da la hipoteca de su casa.
Don Francisco Munguía, don Juan José de Acosta, don José de Guevara, don Antonio de Acosta, don Francisco Pérez, don Miguel Pérez, don Francisco de Aguilar y don Manuel de Acosta, vecinos del pueblo de Naolinco, dijeron que por rematarse en arrendamiento los diezmos del ramo de Naolinco por la Santa Iglesia Catedral de la Ciudad de Los Ángeles, otorgan poder especial a don Nicolás Mariano Domínguez, vecino de Naolinco y arrendatario actual de dichos diezmos, para que los obligue como sus fiadores de la cantidad de las posturas, pujas y mejoras que hará para obtener nuevamente el arrendamiento de dichos diezmos.
Don Mariano Alarcón, vecino del paraje de la Joya de esta jurisdicción, como principal deudor y obligado, y don José Roque de Castro, como su fiador y principal pagador, otorgan que han recibido de don Antonio de Acosta, vecino del pueblo de las Vigas, la cantidad de 200 pesos en calidad de depósito irregular, cuya cantidad pertenece a los herederos menores de don Juan José Barradas, de quien es albacea don Antonio de Acosta.
Francisco Melo, con poder de Antonio de Acosta, mercader de negros, vende a Cristóbal López, vecino de esta provincia de Jalapa, un esclavo llamado Francisco, de nación Angola, de 20 años de edad, poco más o menos, por el precio de 370 pesos de oro común.
Registro en el Protocolo y archivo de Jalapa de la escritura de censo que otorgaron el Capitán Roque Gutiérrez de Ceballos y su mujer, Ana de Irala, por 2000 pesos de principal en favor del Bachiller Antonio de Acosta y de los capellanes llamados en la fundación.
Pedro García de Baldemora, vecino del pueblo de Naolinco, dijo que habiendo hecho su testamento el 1 de septiembre de 1694, otorga codicilio en que añade y revoca algunas cláusulas. Cuando contrajo matrimonio con Juana Domínguez, difunta, le dieron de dote un pedazo de solar ubicado en Naolinco, el cual dona a Luisa de Zárate, por el amor que le tenía su mujer y que le pidió se lo diera. Después de hecho su testamento nació en su casa un mulato llamado Matías Francisco, niño de 6 años más o menos hijo de María, negra esclava, a quien liberta de la esclavitud por los buenos servicios que ha dado su madre y por haber nacido en su casa. Declara tener en reales 2, 500 pesos de oro común que están al rédito de un 5% anual. Dijo que había nombrado como albacea de bienes a su hijo y a su mujer, quien ya murió y en su lugar nombra a Antonio de Acosta, su yerno y como tenedor de sus bienes a su hijo.